My article in The Times of Israel about the stolen elections in Venezuela. I analyze the geopolitical context and the Islamist influence. Read here: https://blogs.timesofisrael.com/stolen-elections-and-islamist-influence-why-venezuela-matters/
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viernes, 9 de agosto de 2024
Stolen elections and Islamist influence: Why Venezuela matters?
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domingo, 26 de abril de 2020
Más inteligencia colectiva y menos burocracia para combatir pandemias
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| La principal virtud de una organización horizontal, colaborativa y transparente es que no estaría sometida al control de gobiernos como el chino |
Más que una Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que necesitamos es la producción de una inteligencia colectiva por parte epidemiólogos, médicos y otros profesionales de la salud, es decir, un proceso más horizontal, colaborativo y transparente, y menos una organización burocrática central supeditada a intereses políticos, comerciales o ideológicos. La propuesta es de mi amigo Pierre Lévy, profesor universitario, estudioso de la inteligencia colectiva y creador de un lenguaje informático llamado IEML que facilita la articulación de inteligencia colectiva en las redes. Otro amigo, Rafael Pedraza, llamó a esta entidad abierta y descentralizada el “Observatorio de inteligencia epidemiológica”.
Méritos y obstáculos
La propuesta tiene sus méritos y también sus contras. Los explicaré en este texto, y después presentaré un caso específico de inteligencia colectiva en Venezuela en medio de esta crisis.
La principal virtud de una organización horizontal, colaborativa y transparente es que no estaría sometida al control de gobiernos como el chino, o la dictadura venezolana, la cubana o la de Corea del Norte, cuyas cifras no son confiables. Otro mérito de la propuesta es que se nutriría de reportes independientes hechos desde el lugar de los hechos (hospitales, centros de salud, clínicas), siguiendo criterios comunes de análisis y clasificación de casos. Y dependería exclusivamente de la voluntad de cooperación de los participantes del observatorio, sin mediación de otros intereses.
Desde el punto de vista tecnológico la idea es perfectamente ejecutable, incluso en países con deficiencias en las telecomunicaciones. Se necesita al menos acceso a un teléfono celular y una red telefonía móvil. Una instancia intermedia podría consolidar los reportes que irían a una nube de reportes que se irían acumulando para mostrar las cifras en el mundo.
Ahora veamos algunos puntos en contra. El más evidente es que esta red horizontal, colaborativa y transparente sería combatida por gobiernos autocráticos y algunos democráticos. Con la excusa de la seguridad y el interés colectivo, los gobiernos podrían suprimir las redes, perseguir a quienes reporten los casos, cortar las comunicaciones, etc. Lo veo en el caso de China o Venezuela. Pero incluso en el marco de populismos de derecha e izquierda: pienso en Trump en Estados Unidos (lo llamaría “fake news” si no refleja lo que él quiere) o en el socialista Pedro Sánchez en España.
Otro problema sería la disparidad de la calidad de la información recogida en cada uno de los puntos de reporte. ¿Cómo asegurarse que todos los reportes responden a los mismos criterios? Esto requiere la formación de los miembros de la red, pero también asegurar que todos tendrán acceso a los mínimos requerimientos técnicos (teléfono celular y red de telecomunicación). Son obstáculos que se pueden superar.
Y otro obstáculo refiere a la verdadera voluntad de los participantes de la red de hacer este esfuerzo de forma desinteresada y continua. No hay garantías que todos los miembros de la red tengan las misma motivación y compromiso.
Inteligencia colectiva en Venezuela
Hoy en día en Venezuela, en medio de la peor crisis económica y social que el país ha vivido en su historia republicana de 210 años, existe un esfuerzo diario de inteligencia colectiva descentralizado, colaborativo y transparente llamado la Encuesta Nacional de Impacto del COVID-19 que produce la Comisión de expertos de la salud para hacer frente al coronavirus del gobierno interino.
La encuesta es el resultado de una de red de colaboradores que levantan la información en distintos estados, municipios y parroquias de Venezuela. Aunque el reporte de casos confirmados de COVID-19 y el número de fallecidos por la enfermedad en la encuesta son los que presenta la dictadura de Maduro (por un acto de prudencia y responsabilidad por parte de la Comisión de expertos del gobierno interino), el informe incluye otras variables como el acceso a gasolina (reducido al mínimo hoy en el país), al agua potable, al servicio eléctrico, a los alimentos, a gas doméstico, a transporte público por parte de la población y su capacidad de ahorro, y el suministro de tapabocas, gel antiséptico y guantes en los hospitales públicos. La encuesta también incluye el seguimiento de los casos por infecciones respiratorias que se presentan en hospitales y clínicas que, aunque no puedan calificarse como casos de COVID-19, indican una tendencia a monitorear durante la pandemia.
En un texto que escribí hace un tiempo me referí a Venezuela como una laboratorio social y político, en el que hemos visto lo peor de la humanidad pero también lo mejor. La Encuesta de impacto del COVID-19 es una muestra de cómo la inteligencia colectiva por el bien todavía resiste en Venezuela a pesar de todas las dificultades.
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viernes, 22 de febrero de 2019
Aprendiendo a leer: sobre titulares tendenciosos en medios “equilibrados”
Por deformación profesional, siempre tengo la inclinación a interpretar. No se trata de buscarle las cinco patas al gato (mis adorados gatos), pero de darle sentido a la palabra. El otro día comenté un titular de El País, en su edición América, que afirmaba que la intervención de Trump en la crisis venezolana opacaba el papel de las fuerzas democráticas. Mi comentario me valió una reprimenda de un colega que me llamó miope y prejuicioso.
Ningún discurso es inocente. Todo discurso es enunciado por una persona con una visión del mundo (incluso, éste que escribo ahora). Cuando editores y periodistas tratan, a estas alturas, de presentar alguna equivalencia entre la lucha de las fuerzas democráticas por la libertad y el empecinamiento de Maduro y sus secuaces por quedarse en el poder usurpador, se equivocan periodísticamente y moralmente. Peor aún, cuando pretenden reducir esta lucha a una manipulación del imperialismo yanqui para desalojar a Maduro de Miraflores, simplemente repiten una serie de viejos estereotipos y lugares comunes.
¿Que el imperialismo existe? Pues sí. ¿Que el gobierno que encabeza Trump está haciendo todo lo posible por acabar con el régimen criminal que tiene secuestrado a Venezuela? Obvio. ¿Que para ello se ha puesto en marcha una estrategia coordinada entre actores nacionales e internacionales, lo que incluye a muchos otros países como Canadá, Colombia, Brasil, etc.? Clarísimo.
¿Qué motiva este tipo de titulares? Tengo algunas hipótesis, pero avanzo la que me parece más plausible. Algunos editores y periodistas de medios tan prestigiosos como la BBC, El País o The Guardian (que han denunciado desde hace mucho tiempo los abusos, corruptelas, violaciones, barbaridades y miserias del chavismo, porque todo hay que decirlo), a veces se dejan llevar por un impulso de supuesta objetividad para poner sobre el tapete que la intervención del “antipático” Trump y funcionarios como Bolton y Abrahams (con sus pasados “problemáticos”) representa de alguna forma la tradicional política del gran garrote de EE.UU.
Los venezolanos sabemos que no es exactamente así. Estados Unidos tiene intereses en el hemisferio (de nuevo, lo obvio). Pero el tipo de régimen que estamos enfrentando, que cuenta con aliados como la Cuba castrista (el vampiro del Caribe), Rusia (que está a punto de hacerse la sueca), China (que quiere que le paguen sus reales), Irán (que odia al Gran Satán y al Pequeño Satán = Israel), Hezbolá (que ya tiene un record de muerte en Latinoamérica, por su participación en los atentados de Buenos Aires), y toda clase de criminales (desde tratantes de blancas hasta el ELN), no sale solamente con la presión interna. Desde adentro y desde afuera hay que hacer peso para que caiga, y que podamos tener un gobierno de transición y elecciones libres.
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