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sábado, 17 de abril de 2021
Identidades ocultas y afirmadas: de la Inquisición al Holocausto
Esta es la charla que di por invitación del Centro de Estudios Sefardíes de Caracas sobre lo que he llamado la conciencia dividida y la identidad judía.
Sinopsis:
La idea de abandonar el judaísmo ha estado presente en la historia, desde los tiempos de los Macabeos, las conversiones en España y Portugal en el Medioevo o los movimientos asimilacionistas en la Ilustración europea. Sin embargo, en estos tiempos de identidades fluidas, donde hay quienes que se reclaman sefardíes para obtener la ciudadanía española o portuguesa, y quienes redescubren su pasado judío que sus padres trataron de enterrar, las opciones sobre cómo recordar u olvidar su judaísmo se multiplican. ¿Cómo entender estas identidades fluidas cuando todo fluye: el género, las etnias, la misma concepción de la familia? Aunque no haya respuestas claras, en esta charla abordamos el tema con una perspectiva amplia.
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jueves, 13 de septiembre de 2018
La “necropolítica” como esperpento: sobre la exhumación de Francisco Franco
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| El cadáver de Francisco Franco (1892 - 1975), general y dictador que gobernó España de 1939 a 1975, es exhibido en el Palacio del Pardo en Madrid el 24 de noviembre de 1975. |
El escritor Ramón
María del Valle-Inclán, creador del esperpento, estaría seguramente
complacido al constatar que el género teatral que ideó está más vigente que
nunca en la política. Vayamos primero a la definición del esperpento que da el
propio Valle-Inclán de boca de Don Latino y Máximo Estrella, personajes de su
obra Luces de Bohemia
(1920):
“Don
Latino - Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el
Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una
estética sistemáticamente deformada […] Max
– España es una deformación grotesca de la civilización europea […] Las
imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas […] Max – […] La deformación deja de serlo cuando está sujeta a una matemática
perfecta. Mi estética actual es transformar con matemática de espejo cóncavo
las normas clásicas […]”
La decisión del gobierno español
presidido por Pedro Sánchez de exhumar los restos de Francisco Franco del
Valle de los Caídos, votada por una ajustada
mayoría en el congreso, tiene características esperpénticas, en el sentido que
le da Valle-Inclán al término. El decreto
ley del gobierno del PSOE tiene como objetivo arreglar las cuentas pendientes
que dejó la llamada Transición, especialmente en lo que se refiere a la
“memoria histórica” sobre la traumática Guerra Civil y los años de la dictadura
franquista. Se trata de poner a Franco en su sitio, o si se quiere, de sacarlo
del monumento que pretende conmemorar a todos los caídos en la guerra civil,
pues, argumentan los socialistas, el Generalísimo fue el principal verdugo de
al menos la mitad de esas víctimas.
La clave esperpéntica de Valle-Inclán nos
permite profundizar en el análisis simbólico y comunicacional de la decisión de
Sánchez y su gobierno, y compararla con otras situaciones que, si bien difieren
en cuanto al contexto social y cultural, ilustran lo que podríamos llamar el
fenómeno de la “necropolítica”. Para ello nos vamos a detener en la difusión
televisiva en 2010 de la apertura del sarcófago que guardaba los restos de
Simón Bolívar, exhumación dirigida por el entonces presidente de Venezuela Hugo
Chávez. En este caso, como tantos otros, incluyendo el tráfico del cadáver de
Eva Perón que tan bien relatara Tomás Eloy Martínez en su novela Santa
Evita, el eterno debate ruso sobre si se debe enterrar el cuerpo
de Lenin, la mano embalsamada de Álvaro Obregón,
caudillo y presidente de la revolución mexicana, que se exhibió durante años,
el foco está en el valor del muerto, o si se quiere, en la tensión dialéctica
entre su sacralización y su profanación.
El 15 de julio de 2010 a eso de las dos
de la madrugada, Chávez
anunció vía Twitter que el cadáver de Simón Bolívar, el Libertador de cinco
naciones suramericanas, había sido exhumado con el fin de determinar las “verdaderas
causas” de su muerte hacía prácticamente doscientos años. Unas horas más tarde,
el vídeo con los detalles
de la exhumación de los restos de Bolívar fue transmitido en cadena
nacional de televisión. Una primera lectura de este hecho nos indicaría que
estamos frente a un acto de “revelación de la verdad” que, como en el caso de Franco,
busca ejercer algún tipo de justicia histórica. Con Bolívar la excusa fue
establecer cómo y porqué murió, en el marco de una teoría conspirativa de
Chávez según la cual el Libertador habría sido asesinado. Con Franco, la
intención es relocalizarlo material y simbólicamente en la historia reciente de
España.
En clave esperpéntica, ambos casos tienen
que ver con la imagen del héroe proyectada en espejos que la deforman. Es obvio
que Chávez buscó con ese acto, como lo hizo en muchísimas ocasiones, acercar la
figura mítica de Bolívar a la suya. No es casual que la voz en off de Chávez
acompañara las primeras imágenes difundidas en televisión de la apertura del
sarcófago con los restos del Libertador. Paradójicamente, el efecto de acercamiento
de los personajes se da a través de la desacralización del héroe fundador de la
patria, como ya lo notara Valle-Inclán en su “estética sistemáticamente
deformada”.
En la iconografía tradicional, Bolívar es
el guerrero a caballo o el legislador que redacta las Constituciones de las
nacientes repúblicas americanas, o incluso el delirante idealista que sobre el
Chimborazo sueña una patria grande y unida. En todas estas representaciones
están los elementos de una “religión republicana”, en palabras del historiador
Elías Pino Iturrieta, en la que el “divino” Bolívar juega un papel central
en un panteón de héroes militares. Pero, el mostrar urbi et orbi el esqueleto
inerme del Libertador tiene un efecto justamente esperpéntico, es decir que
deforma la imagen del héroe a través de la mediación de la pantalla de
televisión y de las redes digitales. Ya no nos situamos en el registro épico,
sino en el registro grotesco del esqueleto que se baja de los altares patrios
para modificar el imaginario colectivo asociado con un símbolo normativo de la
sociedad.
Es en su dimensión pragmática que el
performance esperpéntico adquiere su verdadera connotación política. Hubo en la
transmisión televisiva de la exhumación de los restos de Bolívar una sensación
de híper realismo que se mezclaba con el “irrealismo” de lo impensable ante la
desacralización del llamado Padre de la Patria. Entre muchos venezolanos se
confirmó el efecto desconcertante que el esperpento produce en la audiencia,
pues lo que era familiar (la iconografía heroica de Bolívar) se convirtió en
extrañamente iconoclasta. Ya en España algunos denuncian una eventual
profanación de la tumba de Franco, o incluso de
la utilización electoralista por parte de Sánchez de este decreto con el
fin de ganar de puntos en los votantes que se sitúan más a la izquierda.
La “necropolítica” en su vertiente
esperpéntica – es decir, en su vocación de invertir los valores asociados al
héroe clásico – busca también reescribir la Historia (con H mayúscula). Chávez
presentó dos años después un nuevo
rostro de Bolívar, recreado digitalmente a partir del cráneo exhumado aquel
julio de 2010, lo que algunos consideraron como un intento más del comandante
presidente de acercar su propia imagen a la de un Libertador
que sería más zambo que vasco (los Bolívar eran de origen vasco). El rostro
digitalizado del Bolívar zambo se ha convertido en la imagen oficial del
Libertador.
El PSOE de Sánchez quiere ser el partido
que complete la tarea pendiente de la Transición para terminar de borrar las
huellas del Franco heroico de la historia y del patrimonio español. Además de
re polarizar a la sociedad española, obligando a sus adversarios políticos del
PP y de Ciudadanos a tomar partido sobre el significado actual de Franco, la
decisión de Sánchez podría dar pie para transformar el significado del Valle de
los Caídos, como lo ha dicho el historiador José
Álvarez Junco, eliminando el carácter de mausoleo del dictador, y en un
lugar que sirva para explicar a las nuevas generaciones lo que ocurrió en la
guerra civil y durante la dictadura franquista.
Pero el ruido y la furia propios de
debates inflamados en las redes sociales ha dado cuenta de la idea de convertir
el Valle de los Caídos en un “museo
de la memoria”, como lo había propuesto originalmente Sánchez. Ahora el
presidente español propone que el monumento construido por Franco pase a ser un
cementerio civil. Con ello seguramente busca un compromiso político para que
sea aprobado en el congreso su proyecto de ley, y los restos de Franco sean
desalojados de allí, lo que caldeará los ánimos de los nostálgicos de la
dictadura
Valle-Inclán estaría admirado del
potencial escénico que tiene la “necropolítica” en esta era de medios digitales,
grandes espejos cóncavos desde los que consumimos millones de imágenes
deformadas.
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domingo, 29 de octubre de 2017
Notes about Splendor's intrigue (English translation of La conjura del esplendor)
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| Fiction and reality in a very Sephardic novel |
Sephardi Association of Ottawa, October 28, 2017 (Motzaé Shabbat)
Shavua Tov, Buenas semanas:
I would like to thank my
friends and colleagues from the Sephardi Association of Ottawa, and
particularly our president Isabelle Benhamou, for giving me the opportunity to
present the English translation of the novel that I co-wrote with Meir Magar, La conjura del esplendor, in English Splendor’s intrigue.
I would also like to thank you
all for being here to talk about this very Sephardic novel.
First, I want to briefly
discuss the covers of the Spanish and the English versions of the novel, both
of them designed by my son Gabriel Nahón. The eye is a common element in both
covers, and if you already read the novel, you know that there is this idea
that someone, somewhere, has this ability of seeing everything, everywhere and
therefore, somewhat a Big Brother who controls things. The main difference
between the two covers is the golden hook. In Spanish, it was easy to play with
the hook because the word Conjura (Conspiracy or Intrigue) has a “J” in the
middle, becoming the glaring hook, a key element in the plot of the novel.
Without spoiling the story for those who have not read it yet, this novel has
at least three narrative layers, and one of the layers (the novel within the novel)
is actually a hook to catch certain “fishes” blinded by the light or the splendour
of the story.
What means to write a novel
with another person, writing by four hands, as we sometimes do when playing
piano? Meir lives in Venezuela, and I live here in Ottawa. Today we have
Whatsapp, email, Google, Skype. But even with all this technology, the main
challenge of writing a text with another person is not the exchange of
information or sharing ideas. The main challenge is how you build a story or
various stories (as in the case of this novel) that at the end will have some
internal coherence and cohesiveness, and will, hopefully, capture the attention
of the reader.
As everything in life, the
novel Splendor’s intrigue has a genesis. The origin of the novel is a research
that Meir Magar did about the story of the Nahón family. He did a very
comprehensive research, read many documents, consulted several Internet sites.
The Nahón’s family story is in many ways the story of the Sephardim expelled
from Spain in 1492. Meir first wrote a
paper that he published in the journal of Sephardic Studies Maguén-Escudo in Caracas. But Meir had a
lot of information. He called me one day and told me. I have very interesting
details about the Sephardim. I think I can write a novel with this. Would you
like to write it with me?
I was not sure what was going
to result from this experiment. Meir took care of everything that is either
historical, old or mythical in Splendor’s intrigue. I focused on the
contemporary fiction. The question was how we could connect both narrative
streams, the old, historical, and the current fictional events. What could be
the link between the saga of the descendants of the great Sephardi poet Yehuda
Ha’Levi Abulafia, and the plot of delirious and apocalyptic religious fanatics
in this turbulent world?
The writing process was a
truly contrapunctus as we say in
music, a contrapunteo as we say in
Venezuela. Sometimes the contrapunctus was
quite intense: to a historical chapter from Meir, followed another one of
current conspiracies, celestial hackers and the almost detective work done by
some of the characters in the novel.
But we faced moments where
nothing worked and the contrapunctus
stopped. At this time, in front of the “white page”, a conversation via Skype
with Meir helped to ignite the spark of imagination and to find an exit to the
labyrinth that we were building together.
Why did we decide to call the
novel Splendor’s intrigue or La conjura del esplendor? My colleague Pierre Lévy
told me that the idea of conspiracy or intrigue is associated with the notion
of opacity, something that is hidden. Why then make the connection with this
notion of light, something that is brilliant, flashy? It’s because at the heart
of the intrigue, of the plot, there is an object that causes a glare, an effect
of blinding by the excess of light (éblouissement
in French). And the story of this glaring object that could seem fantastic,
impossible, could be seen as real, truthful in the eyes of some delirious
fanatics. And who is weaving this web of intrigues? Someone who knows well the
psychology of these fundamentalists who are ready to believe in their own toxic
conspiracy theories.
The labyrinth that we built in
this novel was carefully set by my co-writer Meir Magar. All the events in the
novel before and after the expulsion of the Jews from Spain in 1492 are very well
documented. In the notes from the “writer” Haim Abulafia, the doctor from Tel
Aviv who descends from the family of Yehuda Ha’Leví Abulafia, that you can find
at the end of the novel have the references with the books, the sources, the
sites that we consulted. We tell there the story of the Jews from Spain, with
its splendorous and not so splendorous moments. But I think the value of this
novel, and this is my very subjective opinion, resides in approaching the
question of being Sephardi, of being a Sephardic Jew in the current context,
and explores, in a fictional but still valid way, how what happened in the past
shapes the current geopolitical moment when identities emerge, change, are
strengthened (as in the case of the “marrano” or “converso” Segura in the
novel), but also how they coexist and enter in conflict.
And this leads me to my other
question: how history, fiction and current events are articulated in this
novel? I think the main difference with the history of historians, that should
be very rigorous, the historical novel or historical fiction can introduce some
nuances, some grey areas that are also important to understand what we are
living now. In that sense, I would like to highlight something about the
characters of Splendor’s intrigue: they are all very human in their greatness
or miseries, in their idealism or in their very basic instincts. And sometimes,
those who are portrayed as villains in the media, could also have their heroic
side, and vice versa, there are heroes that can become villains. In the
labyrinth of the novel we find a cul-de-sac. What’s the right path towards the exit of
this labyrinth? I don’t think we have a clear, definitive answer from the
perspective of the historical fiction. And I am wondering if we, Meir and I,
found really the right path to escape from the Splendor’s intrigue. I will
leave it to the readers to answer this question. Some readers have told us that
they feel that the novel continues and are looking forward to read the second
part. Let’s see what happens.
Thank you,
Isaac Nahón Serfaty
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