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sábado, 20 de julio de 2024

Actualidad y emociones/Estética, política e injusticia

Quien pretendió ser apolíneo, termina por comunicar un hedonismo vulgar, tan vulgar como sus tretas para hacernos creer que trabaja para hacer justicia

Por las limitaciones de la legislación canadiense y de la empresa Meta (propietaria de Facebook), los invito a leer mi artículo en @Runrunes y ver la viñeta que lo acompaña dedicados uno de los personajes más nefastos de la política venezolana de los últimos años. No es difícil adivinar de quién se trata. Este es el link: https://runrun.es/opinion/560485/politica-e-injusticia-isaac-nahon-serfaty/

martes, 8 de enero de 2019

Notas sobre lo grotesco y lo kitsch (1)


El enfoque que proponemos para abordar el estudio de las imágenes y las emociones en diferentes estrategias de comunicación parte de la consideración de dos extremos: lo grotesco y lo kitsch. Creemos que al estudiar estas dos polaridades de lo visual y los afectos asociados con ellas, podemos dar cuenta de cómo se configura una economía de las emociones y de lo sensible en el ecosistema de los medios digitales.

Entendemos por visualmente grotesco todo aquello que refiere a una materialidad degradada (deformada, enferma, decadente, muerta), especialmente en relación al cuerpo humano o de otras especies animales.

Por visualmente kitsch, comprendemos todo aquello que interpela a la audiencia a partir de los códigos del sentimentalismo y de una sobresaturación de lo sensible (de allí, su asociación con lo empalagoso).

Lo grotesco y lo kitsch comparten características. Se fundamentan en la exuberancia o abundancia material y simbólica (sus rasgos icónicos son recargados o exagerados), son “anormales” (es decir, contradicen la norma según ciertos criterios de lo bello o lo bueno), y pueden resultar atractivos o llamativos para un gran número de personas (justamente por la repulsión o sentimentalismo que suscitan en el público).

Al ser extraordinarios (en el sentido de “fuera de orden”), lo grotesco y lo kitsch rompen con una cierta monotonía del paisaje mediático, y aparecen como “datos emergentes”, aunque que sea por un instante, logrando destacar en el abigarrado flujo de imágenes, textos, sonidos e impresiones que circulan en el ecosistema digital.

Lo grotesco y lo kitsch permiten reforzar lo estratégico en la comunicación pública, ya sea en sus expresiones de marketing, propaganda o relaciones públicas, pues gracias a sus tonos afectivos son capaces de llamar la atención, suscitar un sentimiento, provocar la reproducción (i.e. “viralización”), disparar una conversación y orientar una valoración moral.

Ambas expresiones estéticas movilizan pasiones (a veces en su acepción patética) que pueden conducir a la elaboración cognitiva sobre el objeto, situación, persona o asunto asociado con la imagen grotesca o kitsch. Es por su carácter chocante o sentimental (i.e. cursi) que ambas categorías estéticas rompen con la distinción entre emoción y razón, o cuerpo y mente, mostrando cómo lo sensible y lo cognitivo forman una unidad.

Lo grotesco y lo kitsch conducen de lo estético a lo ético, sobreponiendo el problema del gusto (en el sentido de la apreciación sensible) con el de la evaluación moral (en los planos normativos y de los valores).

Por sus tonos “escandalosos” o desmesurados, lo grotesco y lo kitsch puede promover valoraciones extremas en lo moral (adhesiones o rechazos apasionados). Justamente, la desmesura de ambas formas estéticas contrasta con lo sublime o incluso lo que produce sobrecogimiento o admiración reverencial ante un cierto orden mesurado o equilibrado.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Dealing with the daily media dose of the grotesque

The video (originally recorded in 2005 and revealed in 2016) of then-presidential candidate Donald Trump’s dismissive remarks regarding women (Source: Washington Post)

We are living in an era of visual excesses driven by digital networks. Videos showing hostage beheadings by terrorists, a photograph of a model’s emaciated body to denounce anorexia in the fashion industry or, more recently, the image of a dying polar bear to call the attention to the consequences of climate change. These stories and images represent a kind of grotesque that claims to be accurate representations of our realities.

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viernes, 31 de agosto de 2018

Anuncio grotescos: publicidad de lo absurdo en Venezuela

Le di vueltas antes de poner este podcast al aire. Me parecía que podía chocarle a gente que se gana la vida honestamente haciendo publicidad en las emisoras de radio en Venezuela. Estoy consciente de que la publicidad es necesaria para que locutores y periodistas puedan hacer su trabajo. Pero no puedo dejar de sentir algo por dentro cuando escucho ciertos anuncios. Por eso he llamado a este serie Anuncios Grotescos: Publicidad de lo Absurdo. Si tienes alguna idea sobre un anuncio que se podría recrear en tono grotesco o absurdo me la puedes enviar por esta vía. Pueden escuchar el primero haciendo click aquí.


lunes, 2 de abril de 2018

Continuidad del horror: del esqueleto de Bolívar a los cuerpos carbonizados de Policarabobo


Hay continuidad visual entre la imagen del esqueleto de Simón Bolívar difundida por televisión el 15 de julio de 2010 y las terribles fotos de los cadáveres de las personas que murieron en la sede de la policía del Estado Carabobo. En el primer caso, Hugo Chávez quiso mostrar urbi et orbi la apertura del sarcófago que contenía los restos del Libertador, con la excusa de investigar las “verdaderas” causas de la muerte de Bolívar. En el caso más reciente, las imágenes documentan el horror de lo que se califica como la peor masacre carcelaria ocurrida en Venezuela. Aunque los dos eventos sean distintos en su génesis y motivaciones, ambos representan la degradación del estado de derecho, de las instituciones y de la sociedad. Y dicha degradación queda capturada en las grotescas imágenes de un esqueleto inerme y de unos cuerpos carbonizados, como si se tratara de un gran cuadro panorámico que resume el daño que el chavismo le ha hecho a la psiquis del venezolano. 

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sábado, 31 de diciembre de 2016

Sobre el sub-texto o lo implícito en la comunicación

El anuncio que hizo Nicolás Maduro sobre la extensión por decreto de la validez del billete de 100 bolívares hasta el 20 de enero, es un buen ejemplo para hacer un análisis de sub-texto o de lo implícito en la comunicación.



A Maduro se le ve contento informando sobre la medida, medida que, por cierto, según la constitución venezolana, debería tomar el BCV y no el presidente.

Pero al ver este clip de su intervención, uno puede de leer otro texto que dice más o menos lo siguiente:

"Somos unos estúpidos. Metimos la pata con el asunto de los billetes de 100. No lo podemos reconocer abiertamente, pero la pusimos. La forma en la que manejamos este tema causó un montón de problemas. Fue la chispa que encendió la pradera en Ciudad Bolívar, donde malandros aprovecharon para hacer su agosto en diciembre y saquearon un montón de locales comerciales. Pusimos a la gente a hacer colas kilométricas en los bancos y en las sedes del BCV. Generamos angustia entre los ciudadanos. Muchos fueron a devolver sus billetes y recibieron un certificado de pago con la promesa que su dinero sería depositado en sus cuentas o que recibirían el efectivo en el Banco de Venezuela. Ahora cargan con sus certificados como almas en pena, a ver cuándo el gobierno les devuelve su dinero. Todo esto es cierto, pero somos tan vivos, tan buenos, tan considerados, que ahora todo el mundo tranquilo, pues por nuestra gracia y consideración les damos la oportunidad de usar sus devaluados billetes de 100 bolívares hasta el 20 de enero. Por cierto, no se olviden que los malandros del régimen ya lavaron sus billetes de 100, los corruptos ya se metieron sus comisiones con los nuevos billetes que mandamos a hacer fuera, y con todos los negociados asociados con las vainas que se nos ocurren, incluyendo el Carnet de la Patria, y otros sistemas de control social para someter a un pueblo que ya da síntomas claros de sumisión por hambre, miedo y mero instinto de supervivencia".


martes, 13 de diciembre de 2016

Transparencia/opacidad. Claridad/oscuridad

Desde hace un par de años estoy trabajando el tema de lo que he llamado la "transparencia grotesca". Sobre esto publiqué un artículo que introduce las bases conceptuales para estudiar el tema, además de analizar un caso que considero emblemático del fenómeno: un performance de Hugo Chávez Frías. El artículo se puede leer aquí.

Con la intención de explorar la cuestión de la transparencia/opacidad y claridad/oscuridad desde otra perspectiva (podríamos decir más "creativa"), hice un par de vídeos. Recomiendo ver estos vídeos en pantalla completa (preferiblemente en una computadora o tablet), y escuchar la música con audífonos.

El primero se intitula 8185. Parte de una búsqueda de claridad al final de un túnel de humedad. 



El segundo lleva por título The Things to Come. Aunque vuelve sobre el tema de una claridad que no llega, lo hace desde la posición expectante de quien busca la revelación.