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martes, 19 de octubre de 2021

El Ratón Pérez les dejará su Petro bajo la almohada


El vídeo de Alex Saab Morán vestido de anaranjado mientras le quitaban las esposas en el momento de comparecer ante un tribunal de Miami ha suscitado comentarios que lamentan que esta imagen cavará la tumba de la negociación política en Venezuela. Según estos analistas, el arresto de Saab y las fotos y grabaciones en los que se ve esposado y humillado atornillan más al chavismo en el poder. Provocarían que las cabezas del régimen se sientan más amenazados y busquen protegerse unos a unos, generando una solidaridad entre ellos que no ayudará a lograr la tan necesaria transición política.

Dicen estos observadores que no hay que alegrarse cuando el brazo largo de la justicia de los Estados Unidos pone preso y procesa a los testaferros de los líderes chavistas que se han enriquecido con la corrupción. Que esa debería ser causa de preocupación de quienes de verdad quieren un cambio político.

La alternativa, se deduce, sería que NO se ponga preso a estos ladrones de cuello blanco, porque el interés supremo debería ser lograr una transición democrática y pacífica en Venezuela. Es un precio a pagar para que el país retorne a la “normalidad democrática”.

Todo esto supone que las cabezas del régimen chavista quieren de verdad negociar una salida democrática y pacífica. Supone, además, que ellos juegan a la política, que no forman parte de una red de crimen organizado con ramificaciones internacionales. También parte de la premisa que después de que se dé la transición “democrática y pacífica” en Venezuela, los líderes del régimen chavista se convertirán en una oposición “leal” a las reglas del juego institucional y del estado de derecho, y que todos serán felices y comerán perdices. 

Los plañideros que se lamentan al ver a Saab de naranja, pelo largo, cara demacrada, creen todavía en el Ratón Pérez y todas sus variantes. Los invito a poner un diente debajo de la almohada. Seguro que algún prócer chavista les dejará su Petro.


martes, 31 de octubre de 2017

Horror en Atlanta


Era la primera vez que iba a Atlanta (fui otra vez, unos años después). Mi cliente, Johnson & Johnson, lanzaba un nuevo “stent” en un congreso de cardiología. En esa época era consultor de PR y marketing, así que fui a hacer un entrenamiento para voceros médicos.

El cliente ya me había prevenido que había sido casi imposible hacer la reserva de hotel. No había nada disponible en la zona del centro de convenciones. Me tendría que quedar en un hotel cerca del aeropuerto.

Mi colega Miguel venía conmigo a Atlanta. Yo salí un poco más temprano desde Miami. Miguel tomaría un vuelo más tarde.

Llegué a Atlanta una tarde bastante fría a eso de las cinco (sería diciembre o enero, no recuerdo). El hotel era verdaderamente una birria, como dirían los españoles. Viejo, mal mantenido, oscuro. Parecía un bloque tipo soviético de la época de Stalin.

Me dieron la habitación, lo que confirmó mis peores sospechas. Pequeña, paredes sucias, con una alfombra que nunca habían limpiado (no doy más detalles por decencia). Estaba además muy fría, un frío húmedo (parecía que la calefacción no funcionaba). Decidí tomar una ducha y puse el agua caliente a millón. Me metí en la ducha y al salir vi lo siguiente en el espejo del baño (que era relativamente grande): SANGRE. Sí, la palabra SANGRE en español y en mayúsculas se había dibujado en el espejo cubierto de agua que se había condensado sobre él. ¿SANGRE? ¿Por qué no BLOOD en inglés? Alguien había dejado esa palabra escrita allí para que apareciera cuando se produjera el fenómeno de condensación. De todos modos, la “casualidad” que la hayan dejado escrita en español para un futuro cliente de habla hispana, como este servidor, me hizo pensar que podría ser más que una mera coincidencia.

Me vestí aceleradamente. Metí las cosas en mi maleta y bajé a la recepción. Pedí que me cambiaran de habitación. Le conté la historia de horror al recepcionista. Le insistí que la palabra que apareció en el espejo era SANGRE (no BLOOD). “Do you get it?”, le pregunté. El recepcionista hizo una mueca como si le hiciera gracia. Me dio la llave de mi nueva habitación. Al rato llegó Miguel. Se murió de la risa cuando le eché el cuento.

martes, 24 de octubre de 2017

Weinstein, Valle-Inclán y el esperpento del relativismo moral

Los valores del público se deforman como la imagen del héroe que se proyecta en los espejos cóncavos
Frente el esperpento, el género literario dibujado por Valle-Inclán, el público reacciona con desconcierto: ríe, llora, o mira hacia otra parte. Algo similar ocurre en ciertos círculos ante escándalos sexuales como el que envuelve a Harvey Weinstein. Puede leer el artículo completo aquí

martes, 10 de octubre de 2017

Las Vegas y el monstruo en el sistema

No es el motivo, es el sistema. 
La masacre de Las Vegas tiene a los medios de comunicación encerrados en un loop que a veces suena obsesivo. En las pantallas de CNN o Fox News se escucha el mismo ritornello: ¿cuál es el motivo de este horrible crimen? Y hay una especie de desesperación en el tono de los periodistas y locutores que se preguntan ansiosos qué llevó a este asesino a cometer una masacre largamente planificada y, por lo perversa, muy bien ejecutada. Pero el motivo del crimen en este caso, como en tantas otras masacres que han conmocionado los Estados Unidos, es secundario. Policías y criminólogos tratarán de desmentirme. Dirán que hay que descubrir el motivo del criminal. Les diré que, en este caso, como en tantos otros en los que se repite la misma desoladora historia, descubrir el motivo no importa un carajo. Lo que importa es cambiar un sistema monstruoso que hace posible estas pesadillas. (Para seguir leyendo hacer click aquí)