Mostrando entradas con la etiqueta crimen. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta crimen. Mostrar todas las entradas

martes, 23 de julio de 2024

Actualidad y emociones | Contra la desmemoria: todo en familia (1/3)

Hay que combatir la desmemoria. Aquí recuerdo brevemente el caso de los narcosobrinos, porque todo queda en familia. Pueden pasar por aquí para leer el corto texto en Runrunes, pues la legislación canadiense y Meta bloquean el acceso directo. Aquí está el link: https://runrun.es/opinion/560581/narcosobrinos-isaac-nahon-serfaty/

domingo, 17 de junio de 2018

Sobre “perreras” y muertes por “asfixia”: léxico de la decadencia

Venezolanos en una "perrera":
solución chavista para el transporte público.


“Perrera” es una palabra horrible. Recuerda a “perrera municipal”, campaña de exterminio de perros callejeros. Recuerda a la “vida de perros” o la “perra vida”. En Venezuela una “perrera” es un camión que transporta personas como si fueran ganado. Las “perreras” se han multiplicado ante la desaparición acelerada de los medios de transporte público. Autobuses y autobusetas salen de circulación porque en Venezuela no hay repuestos. Tampoco se puede renovar el parque automotor para el transporte público (pero sí se pueden importar camionetas para los malandros del régimen).

La “perrera” es la solución chavista para que los pobres puedan llegar a sus trabajos y escuelas. El chavismo trata a los pobres como el “perraje”, a pesar de que se haya llenado la boca con la retórica de la justicia social. Todo ha sido mentira. Los discursos de Chávez y su “ser rico es malo”. Las palabras huecas y mal hilvanadas de Maduro. El cinismo de Diosdado Cabello. Lo grotesco de Pedro Carreño con su corbata Louis Vuitton y sus zapatos Gucci, ejemplo perfecto del dicho sobre la “mona de seda”. Las chivas de Freddy Bernal. Se burlan del pueblo, del “perraje”. Para ellos, camionetas blindadas, aire acondicionado y guardaespaldas. Para los pobres “perreras”, peligro de muerte por volcamiento, intoxicación por CO2, tratamiento animal, los “cochinos” que chillan en el camión, imagen que gustaba repetir al fallecido comandante.

En el lenguaje del chavismo, ahora resulta que la muerte de varios jóvenes y adolescentes en un club ubicado en El Paraíso (seguimos con la ironía del lenguaje) fue causada por “asfixia”, y no por la negligencia criminal de quienes gobiernan la ciudad de Caracas y el país, que tienen que ocuparse de la seguridad y la protección de las personas, que no deben permitir que las bombas lacrimógenas circulen como si nada, que han armado a los malandros de los colectivos, que han sembrado la anarquía como forma de control social, que abusan del poder, que viven en su burbuja de privilegios, que no mandan a sus hijos a fiestas en Los Cotorros (el nombre de la trágica sala de fiestas) sino a Madrid, Londres, Miami, Montreal, Vancouver, Toronto, París, Barcelona. Reverol dice que van a investigar (mentira). Maduro dice que lamenta la tragedia (mentira).

“Perreras” y pueblo que se “asfixia”. Léxico de la decadencia en Venezuela. Digamos las cosas como son. Tratan al pueblo como si fuera ganado, desprecio por los pobres, eso es el chavismo. Matan a eso mismo pueblo pobre con las bombas que el régimen distribuye entre sus malandros, sean uniformados o civiles. En este léxico cabe la palabra asesinos.


martes, 10 de octubre de 2017

Las Vegas y el monstruo en el sistema

No es el motivo, es el sistema. 
La masacre de Las Vegas tiene a los medios de comunicación encerrados en un loop que a veces suena obsesivo. En las pantallas de CNN o Fox News se escucha el mismo ritornello: ¿cuál es el motivo de este horrible crimen? Y hay una especie de desesperación en el tono de los periodistas y locutores que se preguntan ansiosos qué llevó a este asesino a cometer una masacre largamente planificada y, por lo perversa, muy bien ejecutada. Pero el motivo del crimen en este caso, como en tantas otras masacres que han conmocionado los Estados Unidos, es secundario. Policías y criminólogos tratarán de desmentirme. Dirán que hay que descubrir el motivo del criminal. Les diré que, en este caso, como en tantos otros en los que se repite la misma desoladora historia, descubrir el motivo no importa un carajo. Lo que importa es cambiar un sistema monstruoso que hace posible estas pesadillas. (Para seguir leyendo hacer click aquí)