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domingo, 14 de julio de 2024

Las autoridades, la UCV y el cambio hacia la democracia en Venezuela (1/2)

Opiniones divididas en la UCV (ilustración del autor)

Voy a comenzar por una anécdota personal. Yo tendría 10 u 11 años, mi hermana unos 7 u 8. Debería ser el año 1973. Mi mamá estaba haciendo la reválida de su título español de farmacéutica en la Universidad Central de Venezuela (UCV). Pasaba mucho tiempo en el campus de la Ciudad Universitaria en cursos, prácticas de laboratorio y estudiando en la biblioteca. Eran los tiempos de la izquierda radical en la universidad; de Bandera Roja y otros partidos y movimientos de exaltados quema camiones y cauchos. Nosotros vivíamos muy cerca de la UCV en Los Chaguaramos. Recuerdo cómo llegaba el olor de las bombas lacrimógenas al edificio. Recuerdo los combates campales entre "estudiantes" y policías en la plaza las Tres Gracias. Pienso ahora si a esos "estudiantes" alguna vez les interesó proteger el patrimonio artístico y arquitectónico de la UCV. Lo dudo.

Los estudiantes en la Venezuela de hoy, bajo la autocracia chavista, desobedecieron una decisión del rector y las autoridades de la UCV que prohibió que se realizada un acto estudiantil con el candidato Edmundo González Urrutia  (EGU)y María Corina Machado (MCM) en lo que se conoce como el área del rectorado. La excusa del rector es que se debía proteger el patrimonio de la Ciudad Universitaria y la seguridad de los asistentes. El acto igual se realizó. Hasta donde sé, ni se afectó el patrimonio ni hubo problemas de seguridad. El candidato EGU y MCM dieron sus discursos. Hubo consignas, pancartas y entusiasmo estudiantil. 

Profesores, intelectuales y egresados de la UCV expresaron su malestar en las redes sociales porque los estudiantes no obedecieron a la autoridad universitaria. Algunos han llegado a decir que después de este acto de desobediencia al que se sumaron EGU y MCM, dudan si votarán por el candidato de la Plataforma Unitaria. Están escandalizados porque se ha ido contra la autoridad. El problema es que la noción misma de "autoridad" está muy devaluada en Venezuela por culpa del chavismo. "Autoridad" para los venezolanos estos últimos 25 años ha significado abusos, arbitrariedad, violaciones a los derechos fundamentales, violencia, impunidad, corrupción, destrucción de la infraestructura, degradación de la salud y la educación (también la universitaria), emigración de millones de venezolanos, etc. Y la misma UCV ha sido víctima de esa autoridad chavista y madurista. Esa es la verdad.

Pero digamos las cosas como son. A muchos de quienes están horrorizados por la desobediencia estudiantil y la participación de EGU y MCM en el acto, lo que realmente les molesta es el liderazgo de María Corina Machado. Así de sencillo. Ahora encontraron una "razón" para expresar sus dudas si vale la pena votar por EGU, lo que implica preferir que Maduro y sus aliados continúen en el poder expoliando al país y abusando de los venezolanos. Así están las cosas. 

Pueden leer la segunda parte aquí: La UCV como espacio sagrado

miércoles, 13 de diciembre de 2023

Al falso profeta Franco Berardi

Señor Berardi: Me tomo la libertad de escribirle por este medio. Hubiera preferido enviarle un mensaje privado, pero usted no tiene esa opción en Facebook y no tengo su correo electrónico. Usted dio una entrevista al periódico El País en la que afirmó: "Israel está muerto. Yo no viviré hasta el final de la década, pero tú sí, que eres joven [se refiere al periodista]. Ya me contarás". Después usted dijo: "tú sí que llegarás a 2030 y ya me dirás si existe Israel. De verdad que no lo creo, porque su proyecto ha sufrido un deterioro profundísimo, en primer lugar por culpa de ese nefasto individuo que es Netanyahu. Él no sobrevivirá al desastre que ha hecho y, al mismo tiempo, representa a un conjunto de fuerzas demasiado poderoso que impedirá que prospere cualquier alternativa de izquierdas, cosa que prácticamente no existe en Israel". Usted no aclaró en la entrevista qué quiere decir con que "Israel está muerto". ¿Qué pasará con los habitantes de Israel, especialmente sus habitantes judíos según sus cálculos proféticos? ¿Qué entidad sustituirá a Israel cuando "muera" el Estado judío? ¿Qué se imagina usted que reemplazará al país democrático que es Israel, a pesar de que a usted no le guste el gobierno de Netanyahu (como a muchos israelíes)? ¿Un fantasioso estado palestino "democrático" como tantos otros países árabes donde ya no existen judíos? Usted dijo también que en Israel ya no hay alternativa de izquierdas y no cree que pueda prosperar una en un futuro próximo. No explicó en la entrevista qué quiere decir "alternativa de izquierdas", pero me imagino que usted sí tiene esperanza que habrá una alternativa de izquierdas del lado palestino, justamente entre los fundamentalistas asesinos de Hamás y la muy corrupta Autoridad Nacional Palestina. Yo espero que su profecía no se cumpla. Estoy seguro que Israel vivirá. Espero también que a pesar del rechazo histórico del liderazgo palestino de llegar a un compromiso de convivencia entre dos estados (rechazo que tiene varios hitos en 1947, entre 1948 y 1967, y en las negociaciones que siguieron a los acuerdos de Oslo), se pueda lograr una solución que permita a judíos y palestinos vivir en sus respectivos estados soberanos en el territorio que unos llaman la Tierra de Israel y otros Palestina. Otros pretendidos profetas como usted se han equivocado con respecto al pueblo judío. Los nazis quisieron cumplir su profecía a través del exterminio. El historiador Arnold Toynbee describió a los judíos como un "fósil". La misma existencia de Israel, que tanto importunaba al propio Toynbee, contradecía su idea del "fósil". El sionismo y el posterior nacimiento del Estado judío significó el renacimiento de la lengua hebrea, la expansión de la cultura judía, la consolidación de la soberanía judía en su tierra ancestral, el desarrollo de la agricultura y la tecnología, y la integración, no sin dificultades, de millones de inmigrantes de todas partes del mundo, incluyendo a los sobrevivientes de la Shoá. Señor Berardi, las palabras tienen un peso. No se trata simplemente de jugar al profeta. Lo que usted ha dicho sobre el futuro de Israel no es solo una "ocurrente ligereza" que se suelta en una entrevista casual. Hoy en día, sus palabras son casi un llamado a la desaparición del país de los judíos, lo que sin duda implicará más guerra y más muertes. Estoy seguro que fracasará en su papel de profeta. Shalom, Isaac Nahón Serfaty Universidad de Ottawa inahonse@uottawa.ca

domingo, 10 de mayo de 2020

Foucault y la fascinación de la izquierda radical por la República islámica de Irán


“En sus crónicas sobre el Irán revolucionario, el filósofo francés Michel Foucault (1978) observó con entusiasmo la “espiritualización de la política” del movimiento que lideraba el Ayatolá Jomeini”

El artículo completo en El Papel Literario de El Nacional.

domingo, 28 de abril de 2019

Sobre los daños colaterales de la plaga chavista-socialista en las mentes de derechas: dogmatismo e irracionalidad

Los venezolanos debemos abandonar los dogmatismos y
las pasiones inútiles para reconstruir la convivencia social
Uno de los daños causados por el chavismo es la estrechez mental de algunas personas que se identifican como de derechas. He escuchado dos cosas que revelan el estado de rigidez espiritual que ha causado en algunos venezolanos la plaga socialista-populista. Como una especie de reacción por extremos, como un espejo de opuestos, determinados voceros de la llamada derecha liberal, con la que comparto algunos principios, han dicho dos barbaridades que merecen acortarse y analizarse.

Justicia social: principios de la civilización

La primera es la que dice que la noción de justicia social sería una jugarreta socialista-comunista para promover la corrupción y la servidumbre. Niegan de un solo plumazo toda una tradición civilizatoria occidental que considera la justicia social como un principio regulador de la vida en sociedad. Basta citar algunos postulados del Levítico, libro de la Biblia, que presento aquí:

"...Y cuando segareis las mieses de vuestra tierra, no acabarás de segar el rincón de tu campo, ni espigarás tu tierra segada; ni tampoco rebuscarás tu viña, ni recogerás los granos caídos de tu viña; para el pobre y el extranjero los dejarás..."

"...No usarás extorsión para con tu prójimo, ni le robarás. El salario del jornalero no ha de quedar en tu poder hasta la mañana..."

"...No maldecirás al sordo, ni pondrás tropiezo delante del ciego..."

"...No harás injusticia en el juicio; no favorecerás al pobre ni complacerás al rico, sino que con justicia juzgarás a tu prójimo..."

"...No andarás chismeando entre tu pueblo: no desatiendas a la sangre de tu prójimo (cuando esté en peligro) ..."

"...No odiarás a tu hermano en tu corazón...No te vengarás, ni guardarás rencor contra los hijos de tu pueblo, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo..."

"...Y cuando morare algún extranjero contigo, en vuestra tierra, no lo engañéis. Como un nativo vuestro os ha de ser el extranjero que morare con vosotros, y le amarás como a ti mismo, porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto..."

Son principios que encontramos en el cristianismo, en el islam, y también en otras religiones que no son de inspiración “abrahámica” (por Abraham, padre del monoteísmo) como el budismo o en filosofías como el confucianismo.

Es bueno destacar que la referencia es a la justicia y no a la caridad, que es más una virtud que ejercen las personas caritativas. La justicia social, noción que en el hebreo bíblico se expresa en la palabra tzedaká se refiere a lo justo y no simplemente a la inclinación a ser virtuoso. De hecho, mucha gente no es virtuosa ni caritativa. Por eso el principio de justicia no depende de las inclinaciones personales, sino de un valor que es tan universal como la libertad. Ser justo, y justo socialmente, es fundamental para la convivencia.

El capitalismo no es "natural"

La otra barbaridad que he escuchado de boca de estos puristas de derechas es que el capitalismo es “natural”. Esto merece que nos detengamos un momento en la noción de lo “natural”. Primero, hay que constatar que en este mundo civilizado en el que vivimos (civilizado en el sentido de civitas, de vida en la urbe) no hay ya casi nada que sea natural. Vivimos por, para y gracias a los artificios que hemos inventado los seres humanos, sobre todo las convenciones sociales y las tecnologías. Y uno de esos artificios es el capitalismo, una forma de organización social y económica que ha resultado más eficiente y productiva que otros artificios, como la planificación centralizada socialista, que fue un desastre económico y humano.

Pero decir que el capitalismo es “natural” es una tontería dogmática que ciega la razón y no permite que se aborde el debate público con sindéresis. El capitalismo es probablemente la forma de organización social y económica menos natural que existe, y de allí su fortaleza. No es porque el capitalismo responda a una naturaleza humana, sino porque es un artificio que es capaz de adaptarse y progresar, que ha podido superar una serie de obstáculos, incluyendo la competencia ideológica que alguna vez representó el comunismo. Si se quiere, el comunismo, como artificio ideológico y dogmático, estaba justamente condenado al fracaso por su incapacidad de adaptarse y reformarse. El capitalismo, que tiene como principio la libertad de acción individual, es el artificio económico (no natural) más eficaz que hasta ahora ha conocido el ser humano.

El artificio eje del capitalismo es el mercado, que es una convención humana que tiene sus reglas (“leyes” dicen los economistas) creadas y aceptadas por las personas con el fin de hacer transacciones de objetos, de servicios y de ideas. Este artificio responde a unas dinámicas (oferta y demanda), pero no es perfecto, es decir, produce a veces efectos que en lo moral, social y económico no son deseables para la convivencia social (por ejemplo: monopolios, oligopolios, cartelización de precios, competencia desleal, explotación de trabajadores, daños ambientales). Por eso, sin negar la centralidad del mercado como mecanismo “auto-regulador” de la actividad económica, existen modelos de organización socio-económica que han buscado un equilibrio entre mercado capitalista y justicia social. Pensamos, en primer lugar, en el modelo alemán de la post-guerra llamado economía social de mercado, pero podríamos citar otros como el mismo modelo japonés, el de los llamados Tigres asiáticos, los países nórdicos, en el que destaca Noruega, y tantos otros.

En Venezuela, y entre venezolanos, es muy difícil mantener un debate racional y desapasionado en estos días. La destrucción provocada por el chavismo en lo social, material, económico, político y moral ha dañado la capacidad de convivencia entre venezolanos que piensan diferente. El retorno de la democracia se logrará cuando entendamos que hay que abandonar los dogmatismos y las pasiones inútiles.