jueves, 21 de octubre de 2021

Leer no es siempre comprender


Trabajo y escribo en tres idiomas: castellano, francés e inglés. En los tres debo cometer errores, pero en general trato de comunicar lo que quiero decir de la forma más clara posible, incluso cuando le doy un giro irónico a lo que escribo. Observo, sin embargo, que tengo con frecuencia un problema: la gente no entiende lo que escribo o, mejor dicho, entiende algo distinto a lo que he escrito. 

Un ejemplo. Un estudiante me pregunta donde puede leer el capítulo del manual del curso para una ficha de lectura. Le digo que en el syllabus está el link para acceder al manual del curso que está disponible de forma electrónica en la biblioteca de la universidad. Dice que no lo ha visto, aunque está allí desde que comenzamos el curso la primera semana de septiembre. Asumo dos posibilidades: nunca leyó el syllabus o, si lo leyó, pasó de largo esta parte claramente redactada en francés donde dice “este es el manual del curso que está disponible electrónicamente en la biblioteca, etc. Aquí está el link…”.

Otro caso. Envío un email a colegas y amigos recordándoles que el miércoles de 3 de noviembre a la 1 pm (hora de Ottawa) estaré conversando (en inglés) por Zoom con el matemático Leo Corry, profesor de la Universidad de Tel Aviv, sobre la importancia de las humanidades de la era de la tecno-ciencia. Una persona con la que hablo por teléfono me dice que “hoy” (eso fue ayer miércoles 20 de octubre) no podrá asistir a mi conversación con el Profesor Corry. El email dice claramente el miércoles 3 de noviembre.

Otra anécdota. Organicé una charla por Zoom con mi amigo y colega Donn Tilson. En la invitación decía (en inglés) "inscríbase aquí" para asistir al evento. Recibí varios emails y mensajes de personas que me preguntaban: “¿dónde me inscribo para asistir a la charla?”. Envié recordatorios con la misma indicación. De nada sirvió.

Un ejemplo más. Escribo de forma irónica que el chavismo sigue en su labor de ecocidio “a paso de vencedores”, ahora que Maduro anunció la construcción de la primera ciudad comunal en el parque nacional El Ávila, la gran montaña que le da oxígeno y alegría a Caracas. Alguien me escribe que con esa expresión chavista estoy diciendo todo lo contrario de lo que quiero decir. ¿No se entendió la ironía? Pues parece que no.

Podría presentar muchos otros casos de comunicación escrita fallida, ya sea en Twitter, Facebook, en un blog, en una instrucción para un trabajo de los estudiantes, en un mensaje por Whatsapp. La claridad del contenido no garantiza la comprensión del mensaje. Parece que esto es todavía más evidente en la era de las plataformas digitales. Hay algo que estamos perdiendo en los textos escritos y leídos en las pantallas de las computadoras, tabletas y teléfonos.  ¿Cómo explicar este fenómeno de “incomunicación”? No tengo respuestas, pero las evidencias me indican que algo se está perdiendo en las pantallas. 

martes, 19 de octubre de 2021

El Ratón Pérez les dejará su Petro bajo la almohada


El vídeo de Alex Saab Morán vestido de anaranjado mientras le quitaban las esposas en el momento de comparecer ante un tribunal de Miami ha suscitado comentarios que lamentan que esta imagen cavará la tumba de la negociación política en Venezuela. Según estos analistas, el arresto de Saab y las fotos y grabaciones en los que se ve esposado y humillado atornillan más al chavismo en el poder. Provocarían que las cabezas del régimen se sientan más amenazados y busquen protegerse unos a unos, generando una solidaridad entre ellos que no ayudará a lograr la tan necesaria transición política.

Dicen estos observadores que no hay que alegrarse cuando el brazo largo de la justicia de los Estados Unidos pone preso y procesa a los testaferros de los líderes chavistas que se han enriquecido con la corrupción. Que esa debería ser causa de preocupación de quienes de verdad quieren un cambio político.

La alternativa, se deduce, sería que NO se ponga preso a estos ladrones de cuello blanco, porque el interés supremo debería ser lograr una transición democrática y pacífica en Venezuela. Es un precio a pagar para que el país retorne a la “normalidad democrática”.

Todo esto supone que las cabezas del régimen chavista quieren de verdad negociar una salida democrática y pacífica. Supone, además, que ellos juegan a la política, que no forman parte de una red de crimen organizado con ramificaciones internacionales. También parte de la premisa que después de que se dé la transición “democrática y pacífica” en Venezuela, los líderes del régimen chavista se convertirán en una oposición “leal” a las reglas del juego institucional y del estado de derecho, y que todos serán felices y comerán perdices. 

Los plañideros que se lamentan al ver a Saab de naranja, pelo largo, cara demacrada, creen todavía en el Ratón Pérez y todas sus variantes. Los invito a poner un diente debajo de la almohada. Seguro que algún prócer chavista les dejará su Petro.