domingo, 6 de diciembre de 2020

About Adolf Hitler being elected in Namibia: Should I be offended?

Herero chained during the rebellion against 
German colonial power in 1904

I don’t know. Some friends told me, “no.” Why be offended? Adolf Hitler won a local election in Namibia. Actually, his full name is Adolf Hitler Uunona. He was elected as a councillor for the Ompundja constituency. But why I should not be offended? In this era of generalized “offensiveness”, there is always a good reason to be offended (and also, to apologize when someone claims that you offended her/him). 

Adolf Hitler Uunona told to the German newspaper Bild that he has no intention of dominating the world (what a relief!). Mr. A.H. Uunona thinks that his father was not aware of Hitler’s ideas and deeds when decided to name his son after the founder of the Nazi regime. He also explained that he grew up in total innocence about the implications of having that name. "It wasn't until I was growing up that I realised: This man wanted to subjugate the whole world," said Mr. A.H. Uunona. 

He won his seat in the local council with 85% of the votes. He ran under the banner of the Swapo party, the one that led the independence of the country from South Africa and fought colonial and white-minority rule. It could be said that the party of Mr. A.H. Uunona is anti-racist. 

A BBC report reminds us that Namibia was a German colony between 1884 and 1915 (as part of a territory called “German South West Africa”). The German Empire killed thousands during the revolt of aboriginal Nama, Herero and San people, of what has been called “the forgotten genocide.” Namibia refused 10 million euros offered by Germany for reparations. The Namibian government continues to negotiate for a “revised offer.”

With such a sombre past marked by massive killings and racism, one could expect more sensibility from the part of Mr. A. H. Uunona. For example, he could have dropped the “Hitler” particle of his first name. Maybe his father didn’t know, but Mr. A.H. Uunona has no excuse. He should know about Hitler’s responsibility in the persecution and killing of millions of human beings, the biggest genocide in human history. 

What about of those who voted for Mr. A.H. Uunona? Maybe they are too young to know, or maybe they don’t give a damn, or maybe they have other priorities in their lives that caring about Hitler’s nefarious record. But Mr. A.H. Uunona could have used his name as a “pedagogical opportunity” to educate Namibians about the relatively recent criminal past of Nazi Germany, its allies and accomplices. To be named Adolf Hitler in an educational context is not the same as to use that name in a rally of a neo-Nazi party. No?

Mr. A.H. Uunona prefers to keep his name in full. His wife called him just Adolf. 

Should I be offended? No. Stupidity is equally distributed among the racist and among those who claim to be anti-racist. 



viernes, 6 de noviembre de 2020

Un país para el olvido: mi nueva novela corta

El Papel Literario de El Nacional publicó los dos primeros capítulos de mi novela corta Un país para el olvido. Los puedes leer haciendo click aquí

Pueden bajarse la novela completa aquí.

"El cartel decía: «No se acerque a este país. Es mejor que dé la vuelta y se vaya». El gran anuncio era negro. Las letras resaltaban en blanco. Lo volvió a leer. Pensó en retornar a donde había partido y cumplir el mandato del enorme letrero. ¿Sería en serio?"

Un país para el olvido

miércoles, 21 de octubre de 2020

About my own experience: Discussing Nazi ideas in the classroom


I would like to contribute from the point of view of my own experience as professor at University of Ottawa to the current debate about academic freedom and racism. I used to do an exercise with students in the master seminar on Public Communication Campaigns that I’ve taught for several years. I proposed the students to read 10 principles of propaganda, drafted by one of the fathers of these persuasion techniques, and translate them into the language of modern advertising and marketing. Before doing the exercise, I did not disclose the name of the author of the 10 principles. After discussing these principles and their connection with advertising and marketing, I disclosed the name of this person: Joseph Goebbels, the Nazi ministry of propaganda, an anti-Semite that contributed with his speech and action to the extermination of Jews, Roma people, gays, human beings with disabilities, political dissidents, among others. 


Some of the students were surprised to discover the connection between Nazi propaganda and modern persuasion techniques. Some others were not as surprised. We discussed the ethical, theoretical and practical implications of this connection. But I never was denounced as a “Nazi” for bringing Goebbels’s principles to the classroom in the context of an analytical and critical exercise. Nobody accused me of being a “traitor to the Jews” (being myself Jewish) or even a “Nazi” for bringing into the classroom the ideas of Goebbels. The discussion was always respectful, rational and constructive. 


Someone would say that I was “allowed” to bring Nazi ideas into debate in the classroom because I am entitled to do so as a Jew. This is nonsense. I don’t have a privilege to talk in exclusivity about Nazism, anti-Semitism or even Judaism or the Jewish experience because my identity (that is actually a little more complex because I was born in Morocco, raised in Venezuela, moved to Canada, speak Spanish, etc.). On the contrary, I would like others (non-Jews) to study and understand the Jewish perspective, and talk about it. I don’t have that privilege, even if I’ve experienced anti-Semitism and fought against discrimination and hate speech all my life as a journalist and professor. 


Reason should prevail in the current debate. The incitation to violence, hate speech, bullying, intimidation should be denounced. Academic freedom should be protected.  Racism and discrimination should always be condemned. 

miércoles, 16 de septiembre de 2020

jueves, 6 de agosto de 2020

Simetría 2020


La sospechosa belleza

De sus cifras circulares

Son esferas que coliden

Lanzando chispas naranjas, destellos

 

Navegan lentamente

De derecha a izquierda

Dejando gotas de tinta

Que caen de sus plumas afiladas

 

Tratan de volar

Mas el peso del metal

Gravita en sus entrañas

Como polos magnéticos

 

Se arrastran por el tiempo

Cargando el fardo del pasado

Sus bocanadas de futuro

Terminan en los velos del ahora

 

Creen que todo ha terminado

Pero el Uno retorna

Cual ardor en sus rostros

Con máscaras de luz, de fuego


martes, 21 de julio de 2020

Masa y Poder de Elías Canetti

Elías Canetti, Premio Nobel de Literatura 1981
En este episodio de mi podcast comento el libro Masa y Poder de Elías Canetti. Es una obra que tiene especial vigencia en tiempos de comunicaciones digitales y de distanciamiento físico. 

Lo pueden escuchar haciendo click aquí.

jueves, 9 de julio de 2020

Mi amigo


Anoche soñé que un buen amigo mío era un oso. Sí, un oso pardo, grande, con garras afiladas. Sabía que era él, pero no me sentía totalmente seguro. ¿Y si olvida que soy su amigo de la infancia? Me dijo que lo acompañara a comprar algo. No me acuerdo qué necesitaba comprar (¿un salmón o un tarro de miel?). Su hermano apareció en el sueño. Él sí era él (es decir, su aspecto era humano). No hizo ningún comentario, como si el aspecto de oso de su hermano fuera la cosa más normal del mundo. Me dijo que andaba de visita por allí. Que pronto se iría. Me insistía en que nos fuéramos con su hermano – oso. Dudé. Me fijé en sus garras. Con cierta aprensión caminé con los dos. El amigo oso nos iba abriendo paso por unas calles estrechas. A veces se ponía de pie para ojear una vitrina. Me indicaba que un traje azul marino le quedaría bien, o que tal camisa a rayas estaba a buen precio. Eso me tranquilizaba. Cuando me volteé, me di cuenta que su hermano ya no estaba allí. En una calle desierta nos habíamos quedado solos mi amigo-oso y yo. 

martes, 7 de julio de 2020

COVID-19 como metáfora

Susan Sontag

En el cuarto episodio de mi podcast Esto NO es un Conversatorio comento el libro de Susan Sontag La enfermedad y sus metáforas. Uso su marco analítico para reflexionar sobre la pandemia de COVID-19, una metáfora llena de paradojas globalistas y antiglobalistas. Pueden escucharlo haciendo click aquí.

viernes, 3 de julio de 2020

Relato breve: Shabat de cirujanos


Los ojos decían mucho. Algunos inclinaban sus cabezas dando la bienvenida. Otros hacían un esfuerzo con la vista para reconocer a alguien que llegaba un poco tarde. La mayoría permanecía en silencio. La verdad es que no era silencio. Más bien murmuraban plegarias con la cabeza baja. Uno que otro hacía un movimiento fugaz como buscando la mirada cómplice en el límite de los dos metros de su pequeño territorio. Seguro que había alguien que escondía una sonrisa que los otros no captaban. E incluso, había alguien que hablaba consigo mismo con un susurro casi inaudible desde las distancias. De vez en cuando unas pupilas se posaban sobre un reloj pulsera. Y una mano sacaba un pañuelo del bolsillo para secarse el sudor de la frente. Todo resultaba un poco sofocante, pero no hubo pánico. Como si hubieran recibido un entrenamiento especial o ya se hubieran acostumbrado a la nueva rutina, que incluía el uso de guantes de látex para abrir la puerta de la entrada (guantes que debían desechar inmediatamente después de usarlos). Al finalizar hubo un momento de excitación. Quisieron acercarse, salir de los micro territorios, preguntar cómo estaban sus respectivas paces. Pero uno advirtió que debían mantenerse alejados. Se desplazaron siguiendo la flecha que señalaba la salida. Ya en la calle, las mascarillas eran retiradas con cierta impaciencia. “Shabat de cirujanos”, pensó mientras el aire cálido acariciaba su rostro.

jueves, 18 de junio de 2020

Short Pieces For A Long Reclusion

Listen to my album Short Pieces for A Long Reclusion where I compiled nine brief musical themes. 

Guitars, keyboards, electronics and mix: Isaac Nahón-Serfaty

1.     Pandemic Waltz (00:07)

2.     Palomita Blanca (01:34)

3.     A la Miles D (03:44)

4.     Beat & Beat (06:18)

5.     Blues Crack (07:37)

6.     Sarabande (09:59)

7.     Nostalgia (13:14)

8.     The Things to Come (15:07)

9.     Music for the New Year (Ahot Ketana) (17:00)

martes, 16 de junio de 2020

Tercer episodio de mi podcast: Delirios y delirantes


Como complemento de mi artículo en
Diálogo Político
sobre el "deep state" y las teorías de conspiración, dedico el tercer episodio de mi podcast Esto NO es un Conversatorio a comentar el libro La causalidad diabólica del historiador León Poliakov

Lo pueden ver haciendo click aquí.

lunes, 15 de junio de 2020

Somnum Redux 2020

En este vídeo presentamos una visión apocalíptica de los medios. Era 1981, en una Venezuela muy distinta a la de hoy en día. El paisaje mediático era muy distinto. No había llegado al país la televisión por cable. Las estaciones de televisión dejaban de transmitir a la medianoche.  ¿Qué vigencia tiene esta visión en el mundo de las redes sociales? Lo pueden ver haciendo click aquí.



Este vídeo lo produjimos un grupo de estudiantes que nos iniciábamos en el mundo de la comunicación en 1981. Estábamos en el primer año de Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello en Caracas, Venezuela. La profesora Beatriz Sanz nos pidió desarrollar una “narración onírica con sincronismo en su acepción moderna”. El equipo, integrado por Rafael Pedraza, Cristina Beneyto (QEPD), Erika Flores, Alejandra Pinedo, María Antonieta García e Isaac Nahón Serfaty (Grupo CIREMA). Nos acompañaron en la realización de la música y la banda sonora, Ernesto Schmied y Davide Martini. La historia es simple. Un hombre llega borracho a su casa después de una noche de copas. El reflejo condicionado hace que encienda el televisor, que ya a esa hora no difunde programación alguna (estamos en 1981 en la Venezuela pre-cable, cuando las televisoras terminaban de transmitir en la madrugada). Se queda dormido y sueña que televisores lo persiguen para devorárselo. Los aparatos le lanzan imágenes de viejas películas mudas, anuncios publicitarios y cortos de noticieros. Destacan los clips del Nosferatu de Murnau y del Perro andaluz de Buñuel. Gracias a la tecnología de edición y de sonido de hoy en día, hice una versión redux y reducida del vídeo original

jueves, 4 de junio de 2020

Esto NO es un conversatorio # 2: Maldecir y bendecir


Segundo episodio de mi podcast Esto NO es un conversatorio intitulado Maldecir y bendecir. Lo dedico a comentar el libro En torno al lenguaje del poeta venezolano Rafael Cadenas. Lo pueden ver haciendo click aquí.

miércoles, 20 de mayo de 2020

Nuevo podcast: Esto NO es un conversatorio



¿Existe una cura para corrupción?
Primer episodio del podcast Esto No es un conversatorio. Lo dedico al tema Poder y corrupción, donde comento el libro del Dr. Abraham Genis, Corrupción y Poder en Venezuela. Una interpretación basada en una teoría del poder y en un modelo psiquiátrico (José Agustín Catalá editor, Centauro, 1994). 

Idea, voz y música: Isaac Nahón Serfaty. Lo pueden escuchar haciendo click aquí.




domingo, 10 de mayo de 2020

Foucault y la fascinación de la izquierda radical por la República islámica de Irán


“En sus crónicas sobre el Irán revolucionario, el filósofo francés Michel Foucault (1978) observó con entusiasmo la “espiritualización de la política” del movimiento que lideraba el Ayatolá Jomeini”

El artículo completo en El Papel Literario de El Nacional.

domingo, 26 de abril de 2020

Más inteligencia colectiva y menos burocracia para combatir pandemias

La principal virtud de una organización horizontal, colaborativa y transparente es que no estaría sometida al control de gobiernos como el chino

Más que una Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que necesitamos es la producción de una inteligencia colectiva por parte epidemiólogos, médicos y otros profesionales de la salud, es decir, un proceso más horizontal, colaborativo y transparente, y menos una organización burocrática central supeditada a intereses políticos, comerciales o ideológicos. La propuesta es de mi amigo Pierre Lévy, profesor universitario, estudioso de la inteligencia colectiva y creador de un lenguaje informático llamado IEML que facilita la articulación de inteligencia colectiva en las redes. Otro amigo, Rafael Pedraza, llamó a esta entidad abierta y descentralizada el “Observatorio de inteligencia epidemiológica”.

Méritos y obstáculos

La propuesta tiene sus méritos y también sus contras. Los explicaré en este texto, y después presentaré  un caso específico de inteligencia colectiva en Venezuela en medio de esta crisis.

La principal virtud de una organización horizontal, colaborativa y transparente es que no estaría sometida al control de gobiernos como el chino, o la dictadura venezolana, la cubana o la de Corea del Norte, cuyas cifras no son confiables. Otro mérito de la propuesta es que se nutriría de reportes independientes hechos desde el lugar de los hechos (hospitales, centros de salud, clínicas), siguiendo criterios comunes de análisis y clasificación de casos. Y dependería exclusivamente de la voluntad de cooperación de los participantes del observatorio, sin mediación de otros intereses.

Desde el punto de vista tecnológico la idea es perfectamente ejecutable, incluso en países con deficiencias en las telecomunicaciones. Se necesita al menos acceso a un teléfono celular y una red telefonía móvil. Una instancia intermedia podría consolidar los reportes que irían a una nube de reportes que se irían acumulando para mostrar las cifras en el mundo.

Ahora veamos algunos puntos en contra. El más evidente es que esta red horizontal, colaborativa y transparente sería combatida por gobiernos autocráticos y algunos democráticos. Con la excusa de la seguridad y el interés colectivo, los gobiernos podrían suprimir las redes, perseguir a quienes reporten los casos, cortar las comunicaciones, etc. Lo veo en el caso de China o Venezuela. Pero incluso en el marco de populismos de derecha e izquierda: pienso en Trump en Estados Unidos (lo llamaría “fake news” si no refleja lo que él quiere) o en el socialista Pedro Sánchez en España.

Otro problema sería la disparidad de la calidad de la información recogida en cada uno de los puntos de reporte. ¿Cómo asegurarse que todos los reportes responden a los mismos criterios? Esto requiere la formación de los miembros de la red, pero también asegurar que todos tendrán acceso a los mínimos requerimientos técnicos (teléfono celular y red de telecomunicación). Son obstáculos que se pueden superar.

Y otro obstáculo refiere a la verdadera voluntad de los participantes de la red de hacer este esfuerzo de forma desinteresada y continua. No hay garantías que todos los miembros de la red tengan las misma motivación y compromiso.

Inteligencia colectiva en Venezuela

Hoy en día en Venezuela, en medio de la peor crisis económica y social que el país ha vivido en su historia republicana de 210 años, existe un esfuerzo diario de inteligencia colectiva descentralizado, colaborativo y transparente llamado la Encuesta Nacional de Impacto del COVID-19 que produce la Comisión de expertos de la salud para hacer frente al coronavirus del gobierno interino.

La encuesta es el resultado de una de red de colaboradores que levantan la información en distintos estados, municipios y parroquias de Venezuela. Aunque el reporte de casos confirmados de COVID-19 y el número de fallecidos por la enfermedad en la encuesta son los que presenta la dictadura de Maduro (por un acto de prudencia y responsabilidad por parte de la Comisión de expertos del gobierno interino), el informe incluye otras variables como el acceso a gasolina (reducido al mínimo hoy en el país), al agua potable, al servicio eléctrico, a los alimentos, a gas doméstico,  a transporte público por parte de la población y su capacidad de ahorro,  y el suministro de tapabocas, gel antiséptico y guantes en los hospitales públicos. La encuesta también incluye el seguimiento de los casos por infecciones respiratorias que se presentan en hospitales y clínicas que, aunque no puedan calificarse como casos de COVID-19, indican una tendencia a monitorear durante la pandemia.

En un texto que escribí hace un tiempo me referí a Venezuela como una laboratorio social  y político, en el que hemos visto lo peor de la humanidad pero también lo mejor. La Encuesta de impacto del COVID-19 es una muestra de cómo la inteligencia colectiva por el bien todavía resiste en Venezuela a pesar de todas las dificultades.

domingo, 19 de abril de 2020

Narrative economics in the digital era


This belief in the rationality of homo economicus started to show some cracks a few years ago. And even, the intellectual arrogance of economists begins to yield a little, but only a little. The most recent and notable example of this intellectual “humility” is the book by Robert J. Shiller, Nobel Prize in Economics and professor at Yale University, entitled Narrative economics. How stories go viral and drive major economic events (Princeton University Press, 2019).

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miércoles, 15 de abril de 2020

OSO Va Al Planeta Yelo


OSO nació de la creatividad de mi hijo Gabriel. Yo escribí el breve relato. Mi esposa Cheryl Riera hizo la narración y mi amigo Ernesto Schmied interpretó la música. Y nuestra gata Susu contribuyó con un scratch que suena a crack. El relato completo está en YouTube: OSO Va Al Planeta Yelo. Espero que les guste.

jueves, 9 de abril de 2020

Dealing with information fragmentation in times of pandemic

When we find divergent points of view on a matter as delicate as the COVID-19 pandemic,
we must understand what motivates the discourse of an authority or an interlocutor
.

The COVID-19 pandemic has exacerbated a phenomenon that we have already described in the area of health communication: the fragmentation of discourses. By fragmentation we understand the diffusion of divergent points of view on the same disease or condition. Although not new, the phenomenon of fragmentation has been exacerbated by the multiplicity of digital platforms and media. Fragmentation is not just the result of different scientific perspectives. It is also the expression of conflicting interests and passions.
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miércoles, 25 de marzo de 2020

Aprendizaje antifrágil durante el COVID-19: lecciones para profesores y estudiantes


Una decisión de la facultad donde trabajo ha provocado controversia entre mis colegas de la Universidad de Ottawa. Se ha decidido que debido a estas únicas y especiales circunstancias derivadas de la pandemia COVID-19, los estudiantes de pre-grado podrán escoger si hacen o no el examen final, y que no están obligados a notificar su decisión a sus profesores. Los estudiantes que decidan no hacer el examen final, recibirán como nota final la que llevan acumulada en el semestre (calculada sobre la base de 100%). Si los estudiantes prefieren, podrán escoger entre “satisfactorio” o “no satisfactorio”, cuando reciban su nota numérica. Esta opción no afectará el promedio de sus notas.

Algunas colegas están de acuerdo con la decisión de la facultad, pues consideran que los estudiantes tienen que tener opciones que los liberen del “estrés” que están viviendo por el cambio abrupto que en sus vidas ha significado el COVID-19. Muchos han tenido que retornar a sus casas e incluso a sus países de origen. Otros han perdido sus precarios trabajos. Y otros tienen familia de la que se tienen que ocupar en tiempos de incertidumbre.

Otros colegas, entre los que me encuentro, pensamos que debemos ser flexibles y comprensivos con los estudiantes, pero que esto no implica sacrificar la calidad académica ni el compromiso que profesores y estudiantes tenemos con el conocimiento.

A partir de un tratamiento caso por caso, con la razón y la empatía necesarias, hubiésemos podido encontrar un camino medio que significara una experiencia formativa más rica para nuestros estudiantes. Abandonar el examen final como opción es más que una mera formalidad. Es decirles a los estudiantes que la primera opción es rendirse. Y esto no está bien. Voy a explicar mis razones.

Antifragilidad y aprendizaje

Mis estudiantes del seminario de Comunicación de riesgo y crisis conocen el concepto de “antifragilidad” que introdujo Nassim Nicholas Taleb (el mismo que escribió el libro The Black Swan – El Cisne Negro). Para resumirlo rápido, antifrágil es el equivalente al dicho venezolano “lo que no mata, engorda”, o lo que “no mata, te fortalece”. La idea básica de esta noción es que hay sistemas, objetos y seres vivos que ganan en fortaleza y resistencia en la medida en que son sometidos a choques inesperados.

Me permito citar a Taleb, aunque es un poco largo, porque vale la pena entender las implicaciones de este concepto:

“Crucially, if antifragility is the property of all those natural (and complex) systems that have survived, depriving these systems of volatility, randomness, and stressors will harm them. They will weaken, die, or blow up. We have been fragilizing the economy, our health, political life, education, almost everything ... by suppressing randomness and volatility. Just as spending a month in bed (preferably with an unabridged version of War and Peace and access to The Sopranos’ entire eighty-six episodes) leads to muscle atrophy, complex systems are weakened, even killed, when deprived of stressors. Much of our modern, structured, world has been harming us with top-down policies and contraptions (dubbed “Soviet-Harvard delusions” in the book) which do precisely this: an insult to the antifragility of systems.

This is the tragedy of modernity: as with neurotically overprotective parents, those trying to help are often hurting us the most.

If about everything top-down fragilizes and blocks antifragility and growth, everything bottom-up thrives under the right amount of stress and disorder. The process of discovery (or innovation, or technological progress) itself depends on antifragile tinkering, aggressive risk bearing rather than formal education.”

Con la decisión de la facultad de eximir a los estudiantes de su examen final y de darles la opción de ni siquiera discutirlo con su profesor, la institución está enviando un mensaje “fragilizador” a los jóvenes. Como dice Taleb, está repitiendo el esquema de “sobreprotección” de padres que terminan por dañar más que formar a sus hijos.


Experimentar la “antifragilidad”

Cuando se decidió anular los cursos presenciales cara a cara y pasar al modo de enseñanza virtual, la gran mayoría de los profesores y estudiantes lograron adaptarse bastante bien a la nueva situación. Pasaron a dar sus cursos de forma virtual (por Zoom, Adobe Connect, entre otras plataformas). Los estudiantes asistieron a sus clases en línea. Hicieron sus deberes, ejercicios y lecturas. Claro que ha habido excepciones, y los profesores han buscado la forma de acomodar a aquellos estudiantes que han tenido más dificultad para adaptarse a los cambios de último minuto.

La capacidad de adaptación rápida de la mayoría de los profesores y estudiantes era un ejercicio de antifragilidad en pleno movimiento, con algo de confusión, pero con mucho entusiasmo. Valía la pena seguir con este ejercicio hasta el final del semestre, y no pararlo como la he hecho la institución.

Dice Taleb que escribió su libro sobre el Cisne Negro y lo antifrágil a partir de sus propias vivencias como bróker en Wall Street. Puso lo que él llama “skin in the game”. Eso es lo que queríamos lograr en esta experiencia pedagógica disruptiva pero rica en enseñanzas. Espero que los estudiantes capten este mensaje, y no caigan en la “fragilización” sobreprotectora.

Antifragile learning during COVID-19: lessons for professors and students



A decision from the Faculty where I work has sparked controversy among my colleagues at the University of Ottawa. It has been decided that due to these unique and special circumstances derived from the COVID-19 pandemic, undergraduate students will be able to choose whether or not to take the final exam, and that they are not required to notify their professors of their decision. Students who decide not to take the final exam will receive as a final grade the one they have accumulated in the semester (calculated on the basis of 100%). They will also be able to choose between "satisfactory" or "not satisfactory,” when they receive their numerical grade. This option will not affect their average.

Some colleagues agree with the decision of the Faculty, since they consider that students should have options that free them from the stress that they are living through the abrupt change that COVID-19 has meant in their lives. Many have had to return to their homes and even to their countries of origin. Others have lost their precarious jobs. Still others have families to support in uncertain times.

Other colleagues, among whom I am, think that we should be flexible and understanding with students, but that this does not imply sacrificing academic quality or even the commitment that professors and students should have with knowledge.

Looking to case-by-case, with the necessary reasoning and empathy, we could have found a middle ground that would have meant a richer formative experience for our students. Dropping the final exam as an option is more than a mere formality. That is to say to the students that the first option is to surrender. And this is not right. I will explain why.

Antifragility and learning

My students at the Risk and Crisis Communication seminar know the concept of “antifragility” introduced by Nassim Nicholas Taleb (the same author of the book The Black Swan). To summarize it, antifragile is the equivalent to the Venezuelan saying:  "what does not kill you, strengthens you.” The basic idea of ​​this notion is that there are systems, objects and living beings that gain strength as they are subjected to unexpected shocks.

I prefer to quote Taleb, although it is a bit long, but it is worth for understanding the implications of this concept:

Crucially, if antifragility is the property of all those natural (and complex) systems that have survived, depriving these systems of volatility, randomness, and stressors will harm them. They will weaken, die, or blow up. We have been fragilizing the economy, our health, political life, education, almost everything ... by suppressing randomness and volatility. Just as spending a month in bed (preferably with an unabridged version of War and Peace and access to The Sopranos ’entire eighty-six episodes) leads to muscle atrophy, complex systems are weakened, even killed, when deprived of stressors. Much of our modern, structured, world has been harming us with top-down policies and contraptions (dubbed “Soviet-Harvard delusions” in the book) which do precisely this: an insult to the antifragility of systems.

This is the tragedy of modernity: as with neurotically overprotective parents, those trying to help are often hurting us the most.

If about everything top-down fragilizes and blocks antifragility and growth, everything bottom-up thrives under the right amount of stress and disorder. The process of discovery (or innovation, or technological progress) itself depends on antifragile tinkering, aggressive risk bearing rather than formal education.”

With the Faculty decision to exempt students from their final exam and to give them the option of not even discussing it with their professor, the institution is sending a "fragile" message to young people. As Taleb says, the Faculty is following the behaviour of "overprotective" parents who end up harming more than educating their children.

Experiencing antifragility

When the University of Ottawa decided to cancel face-to-face courses and switch to virtual learning mode, the vast majority of professors and students managed to adapt quite well to the new situation. They went on to give their courses virtually (using Zoom, Adobe Connect, among other platforms). Students attended their online classes. They did their homework, exercises, and readings. Of course, there have been exceptions, and professors have sought ways to accommodate those students who have had difficulties adjusting to last-minute changes.

The quick adaptability of most professors and students was an exercise in antifragility in full swing, with some confusion, but with great enthusiasm. It was worth continuing this exercise until the end of the semester, and not stop it as the institution has done.

Taleb says that he wrote his books The Black Swan and Antifragile based on his own experiences as a broker in Wall Street. He put what he calls "skin in the game.” We, professors and students, wanted to put “skin in the game” in this disruptive but enriching learning experience. I hope that students get this message, and not fall into the overprotective fragilization.  

domingo, 5 de enero de 2020

Realidad y ficción: un agente iraní en La Conjura del Esplendor

La novela se mezcla con la actualidad

A veces la realidad y la ficción se confunden. En 2016 Meyer Magarici (Meir Magar) e Isaac Nahon publicamos La Conjura del Esplendor, una novela que escribimos a cuatro manos. En el texto se mezclan la historia, la fantasía y la conspiración internacional, con espías y agentes de servicios secretos y milicias. Un personaje de la novela es el iraní Daud Mohadesh, miembro de la Fuerza Quds, como lo era el recientemente asesinado Soleimani. Aquí pueden leer un capítulo donde aparece el iraní:

LA OSCURIDAD QUE ALUMBRA

Daud Mohadesh vio la luna que brillaba alta y redonda sobre el Valle de la Becá. Como se creía poeta, hilvanó unos versos en su lengua materna - el farsi - sobre el resplandor de la oscuridad. Sabía que esa luz no venía del astro que marcaba su calendario, sino del Creador del Universo, el Más Grande, Alá el Misericordioso. Estaba lejos de casa, pero la luna era la misma, y la lucha también.
Acarició el AK47 que tenía sobre las piernas. Se percató que era de un negro brillante bajo el influjo de la misteriosa dama de la noche. Empezó a tararear una melodía de una canción que escuchó en sus tiempos de estudiante en Oxford: “I’ve been followed by a moon shadow, moon shadow, moon shadow…”. La cantaba Cat Stevens, un artista pop que bebió en la fuente de la Verdad y reconoció que no hay otro Dios que Alá y Mahoma es su enviado. Ahora se llama Yusuf Islam.
Había llegado al Líbano hacía un par de años. Su misión era servir de liaison con Hezbolá. Tenía ambiciones. Sin embargo, era un obediente servidor del Ayatolá Imranei. Siguiendo las enseñanzas de su Maestro entendía que la misión iba más allá del país de los cedros. Al sur estaba ese “cáncer sionista”, el pequeño Satán.
- No seas impaciente, Daud. El tiempo de Alá es perfecto. Yo te diré cuándo es el momento propicio para actuar – le dijo el Ayatolá Imranei cuando le asignó la misión con el Ejército de Dios.
Daud sentía un cosquilleo, un frenesí cuando rumiaba su furia sagrada. Recitaba enseguida un verso del Corán para recobrar la necesaria compostura propia de un soldado de Alá: “Creyentes; Combatid contra los infieles que tengáis cerca. Que os encuentren duros. Sabed que Dios está con los que Le temen”. Su mente podía ir lejos, imaginarse grandes proezas, batallas, sacrificios, martirologios. No era, sin embargo, él quien decidía. Su jefe directo era Nasrallah, Imam y Comandante Supremo de Hezbolá. La estrategia ahora - le había explicado - era enfocarse en el frente sirio donde seguía actuando el Estado Islámico, el otro enemigo. Al “cáncer sionista” lo mantendrían a raya.
- Los judíos aprendieron su lección después de la última guerra. Saben que el precio que pagarán si nos invaden será alto – razonaba Nasrallah-. Daud, tu ayuda es muy apreciada por nuestros hermanos sirios. Ese debe ser tu foco.
El persa – así lo llamaban los combatientes libaneses – veía las cosas de otra manera. La liberación de Palestina cambiaría todo el cuadro de la región. La conquista de Al Quds (Jerusalén le dicen los infieles) daría un giro de 180 grados a la situación. Su plan no era el producto de una mente afiebrada. Había estudiado historia del Medio Oriente en Oxford. Conocía al dedillo las guerras, los triunfos y las derrotas de los musulmanes. Admiraba a Salah ad-Din (Saladín) el Sultán. Despreciaba a quienes embrutecieron a los creyentes, los mantuvieron pobres e ignorantes, y se aliaron con los colonialistas. Y después llegó el sionismo, la punta de lanza de Occidente para acabar con el Islam. Los judíos se victimizaron, manipularon la historia de la Segunda Guerra Mundial, usaron su poder financiero y mediático, y convencieron a los imperios para que los apoyaran en su vicioso plan de control del Medio Oriente.
Hizo un rápido cálculo mental. Palestina estaría apenas a 60 kilómetros desde donde estaba sentado, menos de una hora en automóvil. La noche era clara. Era el mismo cielo, las mismas estrellas que cubrían ese todo que debería ser una Unidad Perfecta, el Dar al Salam, la Casa de la Paz. No se hacía ilusiones, no pensaba que los creyentes comunes y corrientes estarían dispuestos a hacer lo necesario para lograr extirpar ese cáncer. Como buen chií estaba convencido que esta será la misión del Majdi, el redentor del islam que reinará antes del Día del Juicio Final.
Volvió a mirar la luna que destellaba en el cielo oscuro. Su vena poética le sacó de los labios unos versos sobre la Noche de la Redención, del Majdi que permanece escondido en esa oscuridad luminosa antes de revelarse al mundo. “¡Ya está entre nosotros, pero nosotros no lo merecemos…! ¡Oh creyentes! ¡Vuestros méritos traerán la luz del Majdi…! ¡Oh creyentes! Póstrense ante Alá, el Más Grande, quien removerá el velo que tapa vuestros ojos para que veáis a su enviado, la paz sea con él…”. Los versos incrementaron el cosquilleo, su frenesí. Estuvo tentado de apretar el gatillo y disparar al aire, pero no quiso perturbar a quienes todavía dormían en la casa de adobe. Pronto el mu'aḏḏin llamaría a la plegaria de la mañana.

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