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jueves, 6 de agosto de 2020

Simetría 2020


La sospechosa belleza

De sus cifras circulares

Son esferas que coliden

Lanzando chispas naranjas, destellos

 

Navegan lentamente

De derecha a izquierda

Dejando gotas de tinta

Que caen de sus plumas afiladas

 

Tratan de volar

Mas el peso del metal

Gravita en sus entrañas

Como polos magnéticos

 

Se arrastran por el tiempo

Cargando el fardo del pasado

Sus bocanadas de futuro

Terminan en los velos del ahora

 

Creen que todo ha terminado

Pero el Uno retorna

Cual ardor en sus rostros

Con máscaras de luz, de fuego


martes, 21 de julio de 2020

Masa y Poder de Elías Canetti

Elías Canetti, Premio Nobel de Literatura 1981
En este episodio de mi podcast comento el libro Masa y Poder de Elías Canetti. Es una obra que tiene especial vigencia en tiempos de comunicaciones digitales y de distanciamiento físico. 

Lo pueden escuchar haciendo click aquí.

martes, 7 de julio de 2020

COVID-19 como metáfora

Susan Sontag

En el cuarto episodio de mi podcast Esto NO es un Conversatorio comento el libro de Susan Sontag La enfermedad y sus metáforas. Uso su marco analítico para reflexionar sobre la pandemia de COVID-19, una metáfora llena de paradojas globalistas y antiglobalistas. Pueden escucharlo haciendo click aquí.

viernes, 3 de julio de 2020

Relato breve: Shabat de cirujanos


Los ojos decían mucho. Algunos inclinaban sus cabezas dando la bienvenida. Otros hacían un esfuerzo con la vista para reconocer a alguien que llegaba un poco tarde. La mayoría permanecía en silencio. La verdad es que no era silencio. Más bien murmuraban plegarias con la cabeza baja. Uno que otro hacía un movimiento fugaz como buscando la mirada cómplice en el límite de los dos metros de su pequeño territorio. Seguro que había alguien que escondía una sonrisa que los otros no captaban. E incluso, había alguien que hablaba consigo mismo con un susurro casi inaudible desde las distancias. De vez en cuando unas pupilas se posaban sobre un reloj pulsera. Y una mano sacaba un pañuelo del bolsillo para secarse el sudor de la frente. Todo resultaba un poco sofocante, pero no hubo pánico. Como si hubieran recibido un entrenamiento especial o ya se hubieran acostumbrado a la nueva rutina, que incluía el uso de guantes de látex para abrir la puerta de la entrada (guantes que debían desechar inmediatamente después de usarlos). Al finalizar hubo un momento de excitación. Quisieron acercarse, salir de los micro territorios, preguntar cómo estaban sus respectivas paces. Pero uno advirtió que debían mantenerse alejados. Se desplazaron siguiendo la flecha que señalaba la salida. Ya en la calle, las mascarillas eran retiradas con cierta impaciencia. “Shabat de cirujanos”, pensó mientras el aire cálido acariciaba su rostro.

domingo, 26 de abril de 2020

Más inteligencia colectiva y menos burocracia para combatir pandemias

La principal virtud de una organización horizontal, colaborativa y transparente es que no estaría sometida al control de gobiernos como el chino

Más que una Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que necesitamos es la producción de una inteligencia colectiva por parte epidemiólogos, médicos y otros profesionales de la salud, es decir, un proceso más horizontal, colaborativo y transparente, y menos una organización burocrática central supeditada a intereses políticos, comerciales o ideológicos. La propuesta es de mi amigo Pierre Lévy, profesor universitario, estudioso de la inteligencia colectiva y creador de un lenguaje informático llamado IEML que facilita la articulación de inteligencia colectiva en las redes. Otro amigo, Rafael Pedraza, llamó a esta entidad abierta y descentralizada el “Observatorio de inteligencia epidemiológica”.

Méritos y obstáculos

La propuesta tiene sus méritos y también sus contras. Los explicaré en este texto, y después presentaré  un caso específico de inteligencia colectiva en Venezuela en medio de esta crisis.

La principal virtud de una organización horizontal, colaborativa y transparente es que no estaría sometida al control de gobiernos como el chino, o la dictadura venezolana, la cubana o la de Corea del Norte, cuyas cifras no son confiables. Otro mérito de la propuesta es que se nutriría de reportes independientes hechos desde el lugar de los hechos (hospitales, centros de salud, clínicas), siguiendo criterios comunes de análisis y clasificación de casos. Y dependería exclusivamente de la voluntad de cooperación de los participantes del observatorio, sin mediación de otros intereses.

Desde el punto de vista tecnológico la idea es perfectamente ejecutable, incluso en países con deficiencias en las telecomunicaciones. Se necesita al menos acceso a un teléfono celular y una red telefonía móvil. Una instancia intermedia podría consolidar los reportes que irían a una nube de reportes que se irían acumulando para mostrar las cifras en el mundo.

Ahora veamos algunos puntos en contra. El más evidente es que esta red horizontal, colaborativa y transparente sería combatida por gobiernos autocráticos y algunos democráticos. Con la excusa de la seguridad y el interés colectivo, los gobiernos podrían suprimir las redes, perseguir a quienes reporten los casos, cortar las comunicaciones, etc. Lo veo en el caso de China o Venezuela. Pero incluso en el marco de populismos de derecha e izquierda: pienso en Trump en Estados Unidos (lo llamaría “fake news” si no refleja lo que él quiere) o en el socialista Pedro Sánchez en España.

Otro problema sería la disparidad de la calidad de la información recogida en cada uno de los puntos de reporte. ¿Cómo asegurarse que todos los reportes responden a los mismos criterios? Esto requiere la formación de los miembros de la red, pero también asegurar que todos tendrán acceso a los mínimos requerimientos técnicos (teléfono celular y red de telecomunicación). Son obstáculos que se pueden superar.

Y otro obstáculo refiere a la verdadera voluntad de los participantes de la red de hacer este esfuerzo de forma desinteresada y continua. No hay garantías que todos los miembros de la red tengan las misma motivación y compromiso.

Inteligencia colectiva en Venezuela

Hoy en día en Venezuela, en medio de la peor crisis económica y social que el país ha vivido en su historia republicana de 210 años, existe un esfuerzo diario de inteligencia colectiva descentralizado, colaborativo y transparente llamado la Encuesta Nacional de Impacto del COVID-19 que produce la Comisión de expertos de la salud para hacer frente al coronavirus del gobierno interino.

La encuesta es el resultado de una de red de colaboradores que levantan la información en distintos estados, municipios y parroquias de Venezuela. Aunque el reporte de casos confirmados de COVID-19 y el número de fallecidos por la enfermedad en la encuesta son los que presenta la dictadura de Maduro (por un acto de prudencia y responsabilidad por parte de la Comisión de expertos del gobierno interino), el informe incluye otras variables como el acceso a gasolina (reducido al mínimo hoy en el país), al agua potable, al servicio eléctrico, a los alimentos, a gas doméstico,  a transporte público por parte de la población y su capacidad de ahorro,  y el suministro de tapabocas, gel antiséptico y guantes en los hospitales públicos. La encuesta también incluye el seguimiento de los casos por infecciones respiratorias que se presentan en hospitales y clínicas que, aunque no puedan calificarse como casos de COVID-19, indican una tendencia a monitorear durante la pandemia.

En un texto que escribí hace un tiempo me referí a Venezuela como una laboratorio social  y político, en el que hemos visto lo peor de la humanidad pero también lo mejor. La Encuesta de impacto del COVID-19 es una muestra de cómo la inteligencia colectiva por el bien todavía resiste en Venezuela a pesar de todas las dificultades.

jueves, 9 de abril de 2020

Dealing with information fragmentation in times of pandemic

When we find divergent points of view on a matter as delicate as the COVID-19 pandemic,
we must understand what motivates the discourse of an authority or an interlocutor
.

The COVID-19 pandemic has exacerbated a phenomenon that we have already described in the area of health communication: the fragmentation of discourses. By fragmentation we understand the diffusion of divergent points of view on the same disease or condition. Although not new, the phenomenon of fragmentation has been exacerbated by the multiplicity of digital platforms and media. Fragmentation is not just the result of different scientific perspectives. It is also the expression of conflicting interests and passions.
Continue reading clicking here.

miércoles, 25 de marzo de 2020

Aprendizaje antifrágil durante el COVID-19: lecciones para profesores y estudiantes


Una decisión de la facultad donde trabajo ha provocado controversia entre mis colegas de la Universidad de Ottawa. Se ha decidido que debido a estas únicas y especiales circunstancias derivadas de la pandemia COVID-19, los estudiantes de pre-grado podrán escoger si hacen o no el examen final, y que no están obligados a notificar su decisión a sus profesores. Los estudiantes que decidan no hacer el examen final, recibirán como nota final la que llevan acumulada en el semestre (calculada sobre la base de 100%). Si los estudiantes prefieren, podrán escoger entre “satisfactorio” o “no satisfactorio”, cuando reciban su nota numérica. Esta opción no afectará el promedio de sus notas.

Algunas colegas están de acuerdo con la decisión de la facultad, pues consideran que los estudiantes tienen que tener opciones que los liberen del “estrés” que están viviendo por el cambio abrupto que en sus vidas ha significado el COVID-19. Muchos han tenido que retornar a sus casas e incluso a sus países de origen. Otros han perdido sus precarios trabajos. Y otros tienen familia de la que se tienen que ocupar en tiempos de incertidumbre.

Otros colegas, entre los que me encuentro, pensamos que debemos ser flexibles y comprensivos con los estudiantes, pero que esto no implica sacrificar la calidad académica ni el compromiso que profesores y estudiantes tenemos con el conocimiento.

A partir de un tratamiento caso por caso, con la razón y la empatía necesarias, hubiésemos podido encontrar un camino medio que significara una experiencia formativa más rica para nuestros estudiantes. Abandonar el examen final como opción es más que una mera formalidad. Es decirles a los estudiantes que la primera opción es rendirse. Y esto no está bien. Voy a explicar mis razones.

Antifragilidad y aprendizaje

Mis estudiantes del seminario de Comunicación de riesgo y crisis conocen el concepto de “antifragilidad” que introdujo Nassim Nicholas Taleb (el mismo que escribió el libro The Black Swan – El Cisne Negro). Para resumirlo rápido, antifrágil es el equivalente al dicho venezolano “lo que no mata, engorda”, o lo que “no mata, te fortalece”. La idea básica de esta noción es que hay sistemas, objetos y seres vivos que ganan en fortaleza y resistencia en la medida en que son sometidos a choques inesperados.

Me permito citar a Taleb, aunque es un poco largo, porque vale la pena entender las implicaciones de este concepto:

“Crucially, if antifragility is the property of all those natural (and complex) systems that have survived, depriving these systems of volatility, randomness, and stressors will harm them. They will weaken, die, or blow up. We have been fragilizing the economy, our health, political life, education, almost everything ... by suppressing randomness and volatility. Just as spending a month in bed (preferably with an unabridged version of War and Peace and access to The Sopranos’ entire eighty-six episodes) leads to muscle atrophy, complex systems are weakened, even killed, when deprived of stressors. Much of our modern, structured, world has been harming us with top-down policies and contraptions (dubbed “Soviet-Harvard delusions” in the book) which do precisely this: an insult to the antifragility of systems.

This is the tragedy of modernity: as with neurotically overprotective parents, those trying to help are often hurting us the most.

If about everything top-down fragilizes and blocks antifragility and growth, everything bottom-up thrives under the right amount of stress and disorder. The process of discovery (or innovation, or technological progress) itself depends on antifragile tinkering, aggressive risk bearing rather than formal education.”

Con la decisión de la facultad de eximir a los estudiantes de su examen final y de darles la opción de ni siquiera discutirlo con su profesor, la institución está enviando un mensaje “fragilizador” a los jóvenes. Como dice Taleb, está repitiendo el esquema de “sobreprotección” de padres que terminan por dañar más que formar a sus hijos.


Experimentar la “antifragilidad”

Cuando se decidió anular los cursos presenciales cara a cara y pasar al modo de enseñanza virtual, la gran mayoría de los profesores y estudiantes lograron adaptarse bastante bien a la nueva situación. Pasaron a dar sus cursos de forma virtual (por Zoom, Adobe Connect, entre otras plataformas). Los estudiantes asistieron a sus clases en línea. Hicieron sus deberes, ejercicios y lecturas. Claro que ha habido excepciones, y los profesores han buscado la forma de acomodar a aquellos estudiantes que han tenido más dificultad para adaptarse a los cambios de último minuto.

La capacidad de adaptación rápida de la mayoría de los profesores y estudiantes era un ejercicio de antifragilidad en pleno movimiento, con algo de confusión, pero con mucho entusiasmo. Valía la pena seguir con este ejercicio hasta el final del semestre, y no pararlo como la he hecho la institución.

Dice Taleb que escribió su libro sobre el Cisne Negro y lo antifrágil a partir de sus propias vivencias como bróker en Wall Street. Puso lo que él llama “skin in the game”. Eso es lo que queríamos lograr en esta experiencia pedagógica disruptiva pero rica en enseñanzas. Espero que los estudiantes capten este mensaje, y no caigan en la “fragilización” sobreprotectora.