Mostrando entradas con la etiqueta ficción. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ficción. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de noviembre de 2020

Un país para el olvido: mi nueva novela corta

El Papel Literario de El Nacional publicó los dos primeros capítulos de mi novela corta Un país para el olvido. Los puedes leer haciendo click aquí

Pueden bajarse la novela completa aquí.

"El cartel decía: «No se acerque a este país. Es mejor que dé la vuelta y se vaya». El gran anuncio era negro. Las letras resaltaban en blanco. Lo volvió a leer. Pensó en retornar a donde había partido y cumplir el mandato del enorme letrero. ¿Sería en serio?"

Un país para el olvido

viernes, 3 de julio de 2020

Relato breve: Shabat de cirujanos


Los ojos decían mucho. Algunos inclinaban sus cabezas dando la bienvenida. Otros hacían un esfuerzo con la vista para reconocer a alguien que llegaba un poco tarde. La mayoría permanecía en silencio. La verdad es que no era silencio. Más bien murmuraban plegarias con la cabeza baja. Uno que otro hacía un movimiento fugaz como buscando la mirada cómplice en el límite de los dos metros de su pequeño territorio. Seguro que había alguien que escondía una sonrisa que los otros no captaban. E incluso, había alguien que hablaba consigo mismo con un susurro casi inaudible desde las distancias. De vez en cuando unas pupilas se posaban sobre un reloj pulsera. Y una mano sacaba un pañuelo del bolsillo para secarse el sudor de la frente. Todo resultaba un poco sofocante, pero no hubo pánico. Como si hubieran recibido un entrenamiento especial o ya se hubieran acostumbrado a la nueva rutina, que incluía el uso de guantes de látex para abrir la puerta de la entrada (guantes que debían desechar inmediatamente después de usarlos). Al finalizar hubo un momento de excitación. Quisieron acercarse, salir de los micro territorios, preguntar cómo estaban sus respectivas paces. Pero uno advirtió que debían mantenerse alejados. Se desplazaron siguiendo la flecha que señalaba la salida. Ya en la calle, las mascarillas eran retiradas con cierta impaciencia. “Shabat de cirujanos”, pensó mientras el aire cálido acariciaba su rostro.

domingo, 5 de enero de 2020

Realidad y ficción: un agente iraní en La Conjura del Esplendor

La novela se mezcla con la actualidad

A veces la realidad y la ficción se confunden. En 2016 Meyer Magarici (Meir Magar) e Isaac Nahon publicamos La Conjura del Esplendor, una novela que escribimos a cuatro manos. En el texto se mezclan la historia, la fantasía y la conspiración internacional, con espías y agentes de servicios secretos y milicias. Un personaje de la novela es el iraní Daud Mohadesh, miembro de la Fuerza Quds, como lo era el recientemente asesinado Soleimani. Aquí pueden leer un capítulo donde aparece el iraní:

LA OSCURIDAD QUE ALUMBRA

Daud Mohadesh vio la luna que brillaba alta y redonda sobre el Valle de la Becá. Como se creía poeta, hilvanó unos versos en su lengua materna - el farsi - sobre el resplandor de la oscuridad. Sabía que esa luz no venía del astro que marcaba su calendario, sino del Creador del Universo, el Más Grande, Alá el Misericordioso. Estaba lejos de casa, pero la luna era la misma, y la lucha también.
Acarició el AK47 que tenía sobre las piernas. Se percató que era de un negro brillante bajo el influjo de la misteriosa dama de la noche. Empezó a tararear una melodía de una canción que escuchó en sus tiempos de estudiante en Oxford: “I’ve been followed by a moon shadow, moon shadow, moon shadow…”. La cantaba Cat Stevens, un artista pop que bebió en la fuente de la Verdad y reconoció que no hay otro Dios que Alá y Mahoma es su enviado. Ahora se llama Yusuf Islam.
Había llegado al Líbano hacía un par de años. Su misión era servir de liaison con Hezbolá. Tenía ambiciones. Sin embargo, era un obediente servidor del Ayatolá Imranei. Siguiendo las enseñanzas de su Maestro entendía que la misión iba más allá del país de los cedros. Al sur estaba ese “cáncer sionista”, el pequeño Satán.
- No seas impaciente, Daud. El tiempo de Alá es perfecto. Yo te diré cuándo es el momento propicio para actuar – le dijo el Ayatolá Imranei cuando le asignó la misión con el Ejército de Dios.
Daud sentía un cosquilleo, un frenesí cuando rumiaba su furia sagrada. Recitaba enseguida un verso del Corán para recobrar la necesaria compostura propia de un soldado de Alá: “Creyentes; Combatid contra los infieles que tengáis cerca. Que os encuentren duros. Sabed que Dios está con los que Le temen”. Su mente podía ir lejos, imaginarse grandes proezas, batallas, sacrificios, martirologios. No era, sin embargo, él quien decidía. Su jefe directo era Nasrallah, Imam y Comandante Supremo de Hezbolá. La estrategia ahora - le había explicado - era enfocarse en el frente sirio donde seguía actuando el Estado Islámico, el otro enemigo. Al “cáncer sionista” lo mantendrían a raya.
- Los judíos aprendieron su lección después de la última guerra. Saben que el precio que pagarán si nos invaden será alto – razonaba Nasrallah-. Daud, tu ayuda es muy apreciada por nuestros hermanos sirios. Ese debe ser tu foco.
El persa – así lo llamaban los combatientes libaneses – veía las cosas de otra manera. La liberación de Palestina cambiaría todo el cuadro de la región. La conquista de Al Quds (Jerusalén le dicen los infieles) daría un giro de 180 grados a la situación. Su plan no era el producto de una mente afiebrada. Había estudiado historia del Medio Oriente en Oxford. Conocía al dedillo las guerras, los triunfos y las derrotas de los musulmanes. Admiraba a Salah ad-Din (Saladín) el Sultán. Despreciaba a quienes embrutecieron a los creyentes, los mantuvieron pobres e ignorantes, y se aliaron con los colonialistas. Y después llegó el sionismo, la punta de lanza de Occidente para acabar con el Islam. Los judíos se victimizaron, manipularon la historia de la Segunda Guerra Mundial, usaron su poder financiero y mediático, y convencieron a los imperios para que los apoyaran en su vicioso plan de control del Medio Oriente.
Hizo un rápido cálculo mental. Palestina estaría apenas a 60 kilómetros desde donde estaba sentado, menos de una hora en automóvil. La noche era clara. Era el mismo cielo, las mismas estrellas que cubrían ese todo que debería ser una Unidad Perfecta, el Dar al Salam, la Casa de la Paz. No se hacía ilusiones, no pensaba que los creyentes comunes y corrientes estarían dispuestos a hacer lo necesario para lograr extirpar ese cáncer. Como buen chií estaba convencido que esta será la misión del Majdi, el redentor del islam que reinará antes del Día del Juicio Final.
Volvió a mirar la luna que destellaba en el cielo oscuro. Su vena poética le sacó de los labios unos versos sobre la Noche de la Redención, del Majdi que permanece escondido en esa oscuridad luminosa antes de revelarse al mundo. “¡Ya está entre nosotros, pero nosotros no lo merecemos…! ¡Oh creyentes! ¡Vuestros méritos traerán la luz del Majdi…! ¡Oh creyentes! Póstrense ante Alá, el Más Grande, quien removerá el velo que tapa vuestros ojos para que veáis a su enviado, la paz sea con él…”. Los versos incrementaron el cosquilleo, su frenesí. Estuvo tentado de apretar el gatillo y disparar al aire, pero no quiso perturbar a quienes todavía dormían en la casa de adobe. Pronto el mu'aḏḏin llamaría a la plegaria de la mañana.

La novela está disponible en Amazon.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Cuéntame algo: ¿Quién tiene miedo?

Yo sí tengo miedo...
Este episodio de la serie Cuéntame algo se llama ¿Quién tiene miedo? Está inspirado en una pregunta retórica típica de los líderes populistas autoritarios.¿Quién dijo miedo?, gustan decir estos nefastos personajes al público que los escuchan casi hipnotizados. 

El tema musical genérico de la serie es mío. La música de fondo de este episodio es del disco Chronos de Ernesto Schmied y Fernando Marconi. Pueden escuchar el relato haciendo click aquí.




jueves, 7 de septiembre de 2017

Cuéntame algo: 17 nano-impresiones

No se dejen llevar por la primera impresión (Foto: E. Schmied)

Micro/nano relatos y brevísimas descripciones en la serie Cuéntame algo.  Las pueden escuchar haciendo click aquí.


martes, 5 de septiembre de 2017

Lanzamiento del podcast Cuéntame algo. Primer episodio: Vampiro


No desprecien nunca a una mujer, aunque sea fea...
Quiero contar cosas pero con la voz, así que inventé este podcast que se llama Cuéntame algo. Aquí habrá ficción, comentarios, observaciones, notas mentales. La idea es echar el cuento. No hay un número de episodios predeterminado. Ya veremos cuántos salen. Este primer episodio se llama Vampiro. Me acompaña en la narración Cheryl Riera. El tema musical genérico y la banda sonora de este episodio son míos. Pueden escuchar el podcast haciendo click aquí.

domingo, 19 de febrero de 2017

Reflexiones sobre La conjura del esplendor

Palabras de Isaac Nahón durante la presentación de La conjura del esplendor en la Universidad de Ottawa el pasado 16 de febrero, 2017.


Quiero antes que nada agradecer a mis colegas Luis Abanto Rojas y Jorge Carlos Guerrero por haberme dado la oportunidad de presentar la novela que coescribí con Meir Magar, La conjura del esplendor, aquí en la Universidad de Ottawa.

Quiero también agradecer a todos los presentes por acompañarme en esta ocasión a pesar de las inclemencias del invierno.

Quiero dedicar esta presentación a la memoria de mi amigo y colega Mahmoud Eid, profesor en el Departamento de comunicación. I would like to dedicate this presentation to the memory of my friend and colleague Mahmoud Eid, in the spirit of openness and appreciation of diversity that guided our collaborations in intercultural and international communication. Descansa en paz, querido amigo.

La presentación estará dividida en cuatro partes: 1. ¿Cuáles son los retos de escribir una novela a cuatro manos?; 2. ¿Por qué el título y por qué esta portada?; 3. ¿Qué sentido tiene contar hoy en día la historia de los sefardíes en el contexto de este mundo convulso?; 4. ¿Cuál es la relación entre ficción, historia y actualidad?

Primero, quiero compartir mis impresiones sobre la experiencia de escribir una novela a cuatro manos, especialmente cuando median cuatro mil kilómetros de distancia entre los dos autores. Claro que hoy en día tenemos Whatsapp, Skype, correo electrónico, Google. Sin embargo, a pesar de toda la tecnología, el reto de la escritura a dos no es tanto cómo intercambiar información, textos, sino cómo ir generando una historia, o varias historias (como es el caso en esta novela), que resulten más o menos coherentes, y que puedan capturar el interés del lector.

Como todo en la vida, La conjura del esplendor tiene un origen, y este origen se debe a una investigación que Meir empezó sobre los Nahón. Él una investigación muy completa, leyó muchos documentos y, por supuesto, la historia de los Nahón es la de los sefardíes expulsados de España. El resultado de esa investigación se convirtió en un artículo que Meir publicó en la revista Maguén-Escudo del Centro de Estudios Sefardíes de Caracas. Pero Meir tenía muchísimo material que había recopilado. Un día me llamó y me dijo: aquí tengo un montón de información interesante sobre los sefardíes, y se me ocurre que podría escribir una novela con esto. ¿Quieres que escribamos la novela juntos?

La verdad que no estaba seguro qué podría salir de este experimento. Meir se ocupó de todo lo que es histórico o antiguo en La conjura del esplendor. Yo me concentré en lo que es actual, o al menos en lo que nos habla del mundo de hoy. El reto era cómo conectábamos esos dos ejes narrativos. ¿Qué podía unir la saga de los descendientes del gran poeta Yehudá Ha’Leví Abulafia con una trama de delirios apocalípticos de fanáticos religiosos tan propia de este convulso mundo de hoy en día?

El proceso de escritura fue un contrapunteo, como se dice en el llano venezolano, a veces bastante intenso, pues a un capítulo histórico o antiguo de Meir, le seguía otro mío anclado en la actualidad de las conspiraciones, los hackers y un trabajo casi detectivesco que hacen algunos de los personajes de la novela.

Pero hubo momentos en que el juego se trancó, y el contrapunteo no salía tan fluido. Más que escribir, en esos momentos de “páginas en blanco”, especialmente para mí, una conversación por Skype con Meir ayudaba a encender la chispa de la imaginación y a encontrar la salida del laberinto que habíamos construido.

Ahora bien, ¿por qué llamamos la novela La conjura del esplendor y por qué la portada tiene un ojo y un anzuelo? (portada que por cierto diseño mi hijo Gabriel, quien hizo un gran trabajo). El otro día conversando con mi colega Pierre Lévy, me hizo la siguiente observación: la idea de conjura, de conspiración, refiere normalmente a la opacidad. ¿Por qué entonces llamarla La conjura del esplendor? Justamente porque la clave está en el brillo de un objeto que deslumbra y que está en el centro de la conjura, y en el deslumbramiento (éblouissement en francés) que puede producir en fanáticos delirantes un relato, una historia que puede parecer fantástica, imposible, pero que para ellos resulta, dentro de su locura, totalmente verosímil. ¿Y quién arma esta conjura? Pues alguien que lo ve todo, representado por el ojo omnipresente, que tiene acceso a la información y a la psicología de estos delirantes, y por eso lanza un anzuelo resplandeciente con la carnada de la conjura para atrapar a estos fanáticos dispuestos a creer su propia intoxicación conspirativa.

Tercero, el laberinto que armamos a cuatro manos en la conjura tiene una base que mi coautor, Meir Magar, fue construyendo con mucho cuidado. Todo lo que se refiere en La conjura del esplendor a la historia de los sefardíes antes y después de la expulsión de España en 1492 está bien documentado. En las notas del “escritor” de la novela dentro de la novela, el Doctor Hayim Abulafia (descendiente del gran poeta Yehudá Ha’Leví Abulafia), cardiólogo de Tel Aviv, están todas las referencias que documentan esa historia de momentos esplendorosos y momentos terribles que vivieron los judíos en España. Pero creo que el valor de la novela, y claro es una opinión muy subjetiva de una parte interesada, reside en plantear el tema del sefardismo, del ser judío sefardí, en el contexto actual, y explorar, dese la ficción, cómo lo que ocurrió en un pasado remoto adquiere sentido en el momento geopolítico actual en el que identidades surgen, cambian, se consolidan, se enfrentan y también conviven.

Y esto justamente me lleva al cuarto punto de esta presentación. ¿Cómo se articulan historia, ficción y actualidad en la novela? Creo que, a diferencia de la historia de los historiadores, que tiene una rigurosidad científica necesaria, la historia novelada o la historia ficción nos permite presentar unos matices, unos grises que resultan importantes para comprender lo que estamos viviendo en la actualidad. Quiero, en ese sentido, destacar algo de los personajes de La conjura del esplendor: son personajes muy humanos con sus glorias y sus miserias, con sus idealismos y sus impulsos más básicos. Y a veces, los que son comúnmente presentados por los medios de comunicación como los villanos, también tienen un lado heroico, y viceversa, hay héroes que en ocasiones pueden resultar villanos. Y en este laberinto que es la novela, a veces nos metemos en caminos llenos de bifurcaciones. ¿Cuál es el buen camino? ¿Quién es el bueno o el malo? No siempre la respuesta es obvia, al menos desde el punto de vista de la historia ficción.

Me pregunto, sin embargo, ¿si de verdad encontramos la salida de ese laberinto que se llama La conjura del esplendor? No lo sé. Queda a los lectores juzgar si hay una salida o si quedan atrapados en los acertijos de La conjura del esplendor. Lo que algunos lectores ya nos han dicho es que sienten que la conjura continúa y esperan descubrir cómo sigue en la próxima novela.


Muchas gracias.